Varios estudios realizados en años recientes han encontrado que a los niños que están entre los más pequeños de su clase se les diagnostica TDAH en una proporción mucho mayor que sus compañeros de clase de más edad.

Esto sugiere que un porcentaje significativo de niños con TDAH están siendo diagnosticados incorrectamente solo porque son menos maduros. Esto plantea interrogantes importantes acerca de cómo se diagnostica a los niños y de cómo evitar interpretar equivocadamente la conducta de niños que podrían estar teniendo problemas para cumplir con las expectativas únicamente por ser más pequeños.

Coinciden los hallazgos obtenidos en estos estudios de grandes poblaciones de niños —en Michigan, Columbia Británica y (más recientemente) Taiwán. La   probabilidad es significativamente mayor de que se diagnostique a los niños más pequeños que a los de mayor edad en la misma clase: tanto como al 60 por ciento de los niños y tanto como al 70 por ciento de las niñas. El estudio de Taiwán mostró incluso que la prevalencia de niños a los que se les diagnosticó TDAH disminuyó mes a mes desde los más pequeños hasta los de mayor edad en la clase.

¿Qué podemos hacer para enfrentar este problema al mismo tiempo que todavía nos aseguramos que los niños obtengan la ayuda que necesitan?

Cómo evitar un diagnóstico equivocado

La mayoría de los diagnósticos de TDAH son producto de niños que están teniendo dificultades para cumplir las expectativas de conducta y desempeño en la escuela. Todos los niños pequeños encuentran que es un desafío el sentarse quietos, prestar atención, esperar sus turnos, terminar tareas y evitar interrumpir. Para la edad escolar, la mayoría ha desarrollado habilidades para manejar estas cosas según se espera. Los que no las desarrollan suelen ser señalados por los maestros que tienen mucha experiencia con la conducta característica y el desarrollo infantil.

Pero el rango de edad de los estudiantes en un salón de clases determinado puede abarcar todo un año, lo que significa que pueden ser considerables las diferencias de desarrollo entre los niños más pequeños y los de mayor edad. Por eso es que es importante que si se está evaluando a los niños por TDAH, se deba comparar su conducta con la de otros niños de su misma edad, no con la de todos los demás niños en su clase.

“Si un niño se está portando mal, si no presta atención, si no puede sentarse quieto, puede que simplemente sea porque tiene 5 años y los otros niños tienen 6”, explicó Todd Elder, autor principal del estudio de Michigan. “Hay una gran diferencia entre un niño de 5 años y uno de 6 años, y es necesario que los maestros y los médicos tomen eso en cuenta cuando evalúen si un niño tiene TDAH.”

Aquí hay otras “practicas óptimas” que deben seguirse para evitar un diagnóstico erróneo:

Una variedad de fuentes: A un niño no se le debería diagnosticar TDAH únicamente sobre la base de las observaciones del maestro. Un médico que evalúe a un niño debería recolectar información de varios adultos, entre los que se incluyan a los maestros, padres y otros que pasen tiempo con él.

No solo en la escuela: Para que a un niño se le diagnostique adecuadamente el TDAH, los síntomas que se asocian con el trastorno —falta de atención, impulsividad e hiperactividad— deben estar presentes en más de un entorno. ¿Son perceptibles en casa y en situaciones sociales, así como también en la escuela? ¿Se preocupan sus padres de que es tan impulsivo que puede ser un peligro para sí mismo? ¿Tiene problemas para mantener amistades porque no puede seguir reglas, no puede esperar su turno o tiene rabietas cuando no se sale con la suya?

Escalas de calificación: Las escalas que llenan los maestros y padres deben usarse para recolectar información específica acerca de la frecuencia de las conductas que asociamos con el TDAH y compararlas con otros niños de la misma edad, en vez de atenerse a las impresiones generales.

Una historia minuciosa: Para obtener una comprensión buena y matizada de la conducta de un niño, un médico necesita saber cómo se ha desarrollado en el tiempo, observa el Dr. Matthew Rouse, psicólogo clínico en el Child Mind Institute. “¿Cómo era a los dos o tres o cuatro años? ¿Es en el kindergarten la primera vez que han surgido estos problemas o fue expulsada del preescolar porque no se podía comportar?”

Nivel de disfunción: La diferencia más grande entre los niños con TDAH y los que solo son inmaduros es probable que sea cuánto su conducta repercute en sus vidas. ¿Se encuentran en una espiral negativa en casa porque no parecen poder hacer lo que se les pide que hagan y los padres están muy frustrados? ¿Son incapaces de participar en deportes porque no pueden seguir las reglas? ¿Se les excluye de las citas para jugar?

El enfoque de esperar y ver

Si un niño está teniendo dificultades porque es inmaduro, las cosas pueden mejorar con el tiempo, a medida que él se ajusta a las expectativas de un nuevo salón de clases.

“Algunos niños que comienzan el kindergarten podrían pasar momentos difíciles acomodándose al nuevo entorno, adaptándose a las nuevas reglas” observa el Dr. Rouse. “Podría ser la primera vez que el niño ha estado en un entorno con tantos otros niños alrededor, y la primera vez que recibe órdenes de personas diferentes a sus padres”.

Darles a los niños tiempo para ajustarse es un motivo por el que el Dr. Rouse dice que cuando un niño presenta síntomas que parecen TDAH en kindergarten, cuando es su primer año en la escuela, él dará un diagnóstico provisional o un diagnóstico de “descarte” y volverá a evaluar cuando el niño tenga 6 años.

Recomendaciones de tratamiento

Mientras que se ha demostrado repetidamente que los medicamentos son lo más efectivo para reducir los síntomas de TDAH, no necesariamente son el tratamiento meta para los niños más pequeños. La posibilidad de que el diagnóstico sea erróneo es un motivo por el que el Dr. Rouse recomienda la terapia conductual para los niños más pequeños con TDAH, en vez de comenzar con medicamentos estimulantes.

Igualmente, la American Association of Pediatricians recomienda terapia conductual administrada por padres y maestros como la primera línea de tratamiento para niños de 4 a 5 años de edad. Los medicamentos estimulantes se recomiendan solo si la terapia conductual no produce resultados y el niño sigue teniendo síntomas moderados a severos. 

Retraso en el desarrollo cerebral

Un motivo por el que la inmadurez podría confundirse con TDAH es que el TDAH en sí se ha vinculado con un retraso en la madurez del cerebro. Un niño de más edad que tiene TDAH podría presentar conductas que son características de un niño más pequeño —y lo opuesto podría ser cierto si su marco de referencia es los niños de más edad. Varios estudios importantes de neuroimágenes han demostrado retrasos en el desarrollo del cerebro en niños con TDAH.

En un estudio del 2006 en los National Institutes of Mental Health, se exploraron los cerebros de varios cientos de niños durante un período de 10 años. A medida que el cerebro madura, la corteza se engrosa y luego se adelgaza de nuevo después de la pubertad, cuando se recortan las conexiones para aumentar la eficiencia del cerebro. Los investigadores encontraron que lo que ellos llaman “madurez cortical” —el punto en el que la corteza alcanza el máximo grosor— se producía tres años después en niños con TDAH que en los niños en un grupo de control: 10,5 años en comparación con 7,5. Los niños que tenían TDAH también se quedan atrás de otros niños en el adelgazamiento cortical posterior.

Los investigadores observaron que las áreas del cerebro con mayor retraso son aquellas que “dan soporte a la capacidad para suprimir acciones y pensamientos inapropiados, enfocar la atención, recordar cosas de un momento a otro, trabajar por recompensas y controlar movimientos —funciones que suelen alterarse en personas con TDAH.”

También añadieron, de forma tentadora, que la única área que maduraba más rápido de lo usual en niños con TDAH era la corteza motora. La combinación de eso con las áreas de madurez tardía de la corteza frontal que la dirige, y el desequilibrio, sugirieron, podría explicar la inquietud que se asocia con el trastorno.

Luego en el 2013, un estudio que usó exploraciones del funcionamiento del cerebro, y no de su estructura, también encontró un retraso en la madurez en niños con TDAH. Ese estudio, en la University of Michigan, encontró que los niños y adolescentes con TDAH se encuentran retrasados respecto a otros de la misma edad en la rapidez con la que los cerebros forman conexiones dentro de las redes cerebrales clave y entre ellas.

Específicamente, encontraron conexiones menos maduras entre lo que se llama “la red en modo por defecto”, la cual controla el pensamiento dirigido internamente, y las redes que se concentran en tareas dirigidas externamente. Los investigadores proponen que este retraso en la conectividad podría ayudar a explicar por qué los niños que tienen TDAH encuentran que sus pensamientos se distraen y luchan por completar tareas y mantenerse concentrados. 

Superando los síntomas de TDAH

Finalmente, sabemos que algunos niños logran vencer los síntomas de TDAH a medida que se convierten en adolescentes y adultos jóvenes. Los síntomas hiperactivos e impulsivos suelen desaparecer en la adolescencia, en tanto que puede que los síntomas de falta de atención sigan siendo un problema en la edad adulta.

Independientemente de si un niño tiene o no TDAH, si su conducta interfiere con el aprendizaje, hacer amigos y ser una parte de la familia, entonces necesita ayuda. Pero las terapias conductuales y los medicamentos que pueden hacer maravillas para los niños que tienen TDAH no son apropiados para los niños que batallan para cumplir las expectativas solo porque son menos maduros que aquellos con los que se les compara.

También hay otros problemas que pueden interpretarse erróneamente como TDAH. Por ejemplo, la ansiedad y los traumas también pueden producir falta de atención y lo que parece impulsividad. Es por eso que es importante que los niños que tengan problemas de conducta sean evaluados minuciosamente; el diagnóstico cuidadoso y efectivo beneficia a todos.