El trastorno límite de la personalidad o TLP (BPD, por sus siglas en inglés), también conocido como borderline, se caracteriza por una agitación emocional extrema que conduce a un sentido de identidad inestable, relaciones volátiles y conductas autodestructivas, incluidos los intentos de suicidio. A menudo, las personas con TLP se sienten abrumadas por una ira intensa y por sentimientos de abandono, vacío, vergüenza y autodesprecio. El TLP afecta tanto a adolescentes como a adultos jóvenes

Síntomas

  • Sentido de identidad gravemente distorsionado o persistentemente inestable.
  • Sentimientos crónicos de inutilidad, enojo, vacío o desesperanza.
  • Cambios de humor frecuentes y dificultad para controlar emociones, especialmente la ira.
  • Emociones contradictorias en cortos periodos de tiempo, conocido también como un estilo de pensamiento de “blanco o negro”.
  • Períodos breves e intensos de ansiedad o depresión.
  • Miedo a ser abandonado o periodos de pensamiento paranoico, que llevan a esfuerzos desesperados por evitar un abandono real o imaginado.
  • Relaciones inestables que cambian rápidamente de una idealización o apego intenso a otras personas, a una repulsión o crítica fuerte.
  • Conducta impulsiva, como conducir de manera arriesgada, tener relaciones sexuales sin protección o abuso de alcohol y sustancias.
  • Autolesiones y conducta suicida.

Tratamiento para el trastorno límite de la personalidad

El tratamiento estrella para el trastorno límite de la personalidad es un tipo especializado de terapia cognitivo-conductual (CBT, por sus siglas en inglés) llamada terapia dialéctico-conductual (DBT, por sus siglas en inglés). La DBT enseña a los pacientes habilidades para regular sus emociones abrumadoras y para  detener las conductas autodestructivas. A pesar de que en el pasado se consideraba que el TLP era ampliamente resistente al medicamento, estudios a largo plazo muestran que aquellos que fueron tratados con DBT tienen un buen pronóstico: En un estudio el 74% de los participantes no tuvieron síntomas activos después de 6 años.

Los medicamentos no pueden tratar el trastorno límite de la personalidad en sí mismo pero con frecuencia se utilizan para reducir los síntomas específicos. Es posible que se requiera una hospitalización para un tratamiento más intenso de adolescentes o de adultos jóvenes que están en riesgo de autolesionarse o tienen conductas suicidas.