La imagen que más se asociada con el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), es la persona que se lava las manos compulsivamente o evita tocar a los demás porque tiene miedo a los gérmenes. Lo que es menos conocido es la persona que evita tocar a los demás porque le preocupa que pueda ser sexualmente inapropiado. Pero esto también puede ser un síntoma de TOC.

De hecho, las “obsesiones sexuales”, como se les llama, son un componente poco comprendido del TOC, a pesar de ser común en adolescentes e incluso en niños, señala Jerry Bubrick, experto en TOC y psicólogo clínico en el Child Mind Institute. Y aíslan de forma particular a los niños que las tienen porque están avergonzados de tener pensamientos sexuales que consideran preocupantes.

Tipos de obsesiones sexuales

Las obsesiones sexuales pueden tomar muchas formas diferentes. Una de las más comunes está relacionada con la homosexualidad. Una chica que es heterosexual podría obsesionarse con la idea de que es homosexual. Ella podría tener todas las razones para creer que es heterosexual, siempre se ha enamorado de las estrellas de cine masculinas, incluso podría tener novio, pero comienza a preguntarse: ¿y si soy homosexual? ¿Qué pasa si me atrae esa chica? ¿Eso significa que soy homosexual? Los niños con esta obsesión pueden intentar “probarse” mirando fotos de estrellas del pop y tratando de evaluar si les resultan atractivas o no.

O un niño podría preocuparse de haber hecho o de que hará algo sexual sin consentimiento. Esto puede ser algo tan pequeño como la preocupación de haber ofendido a un compañero al rozarlo inadvertidamente en un pasillo lleno de gente. O podría estar lleno de preocupaciones por poder cometer una violación. Puede que no tenga ningún deseo de cometer una violación, pero la posibilidad de que podría, es aterradora para él. Podría caminar con las manos en los bolsillos y mantener una distancia mayor de lo normal de las personas, para reducir el riesgo de que haga algo inapropiado.

Las personas con obsesiones sexuales también podrían preocuparse por tener deseos sexuales tabú, como la pedofilia o el incesto. Al igual que en los otros ejemplos, en realidad no experimentan estos deseos, pero están perturbados por la posibilidad de que podrían tenerlos. Estos niños pueden evitar quedarse a solas con los miembros de su familia, o evitar estar a solas con otros niños, cueste lo que cueste.

Angustia y diagnóstico

Las obsesiones sexuales son como cualquier otra obsesión del TOC ya que son pensamientos no deseados e intrusivos que son profundamente angustiosos para la persona que los experimenta. Los niños pueden ser incapaces de concentrarse en clase o socializar normalmente debido a la naturaleza incesante de sus pensamientos. Pero con los pensamientos sexuales hay un elemento añadido de vergüenza. “Creo que los niños están mucho más asustados acerca de esta obsesión que de otras, especialmente porque va en contra de su naturaleza”, dice el Dr. Bubrick. Las obsesiones hacen que los niños duden de que sean buenas personas o que cuestionen aspectos básicos de su identidad, como su orientación sexual.

Para estos niños también puede ser difícil obtener ayuda. “Las obsesiones sexuales generalmente se malinterpretan en el campo de salud mental”, señala el Dr. Bubrick. “Las personas piensan erróneamente que no son parte del TOC debido a su naturaleza sexual”.

Los médicos que no están enterados de que las obsesiones sexuales pueden ser parte del TOC podrían malinterpretar los síntomas, pensando que son deseos reales y no una fuente de ansiedad extrema. Esta confusión puede verse agravada por el hecho de que los niños que experimentan los síntomas también pueden estar preocupados de que éstos revelen deseos reales.

“Al igual que con otras obsesiones, la diferencia es que cuando los niños las padecen, le causan mucha ansiedad, angustia y les hace evitar las situaciones que provocan esos pensamientos”, explica el Dr. Bubrick. “Los pedófilos buscan activamente situaciones para estar a solas con los niños y les gustan esas experiencias, mientras que las personas con TOC que tienen esas obsesiones sentirán culpa y vergüenza extremas. Evitarán esas situaciones y se sentirán mal con ellos mismos por tan solo pensarlo”.

Búsqueda de consuelo constante

Buscar consuelo compulsivamente es a menudo un síntoma del TOC, y es algo que hacen muchos de los niños que tienen dificultades con las obsesiones sexuales. Un ejemplo común de esto podría ser buscar ansiosa y reiteradamente el consuelo de parte de los miembros de la familia. Las preguntas repetidas como, “esto no significa que soy homosexual, ¿verdad?” Podría ser la primera pista para un padre de que algo anda mal.

Los niños también pueden autoconsolarse mucho y reiteradamente. Podrían tratar de ser hipervigilantes al notar cuando se sienten excitados. Podrían intentar “probarse” a sí mismos al mirar imágenes para “probar” si su obsesión refleja o no un deseo real. Otros podrían ir en la dirección opuesta y evitar enérgicamente mirar imágenes o ir a lugares donde la gente podría estar físicamente expuesta, como la playa.

Las compulsiones pueden variar de un niño a otro. “A veces son muy elocuentes sobre las obsesiones y, a veces, son muy callados y no nos enteramos hasta que preguntamos”, dice el Dr. Bubrick.

Tratamiento para las obsesiones sexuales

El tratamiento para el TOC es algo llamado prevención de exposición y respuesta (ERP, por sus siglas en inglés). El ERP funciona exponiendo a los niños a las cosas que les causan ansiedad, gradualmente y en un entorno seguro. Durante la exposición, el niño aprenderá a tolerar la ansiedad que siente y, con el tiempo, descubrirá que su ansiedad realmente ha disminuido y que está listo para asumir exposiciones más desafiantes.

Para asegurarse de que el tratamiento no sea demasiado difícil, el médico comenzará ayudando al niño a trazar sus síntomas, clasificando las cosas que le causan ansiedad, desde un menor estrés hasta un impedimento mayor. Luego abordarán los síntomas uno por uno.

Para un niño que está ansioso sobre tocar a otras personas, es posible que comiencen haciendo que toque a alguien en el brazo para llamar su atención. Luego podrían pasar a estrechar la mano de otra persona y, finalmente, a abrazar a alguien.

Para un niño que tiene la obsesión de que podría ser homosexual, el médico puede pedirle que mire fotos de estrellas de cine en una revista, lea una historia con un personaje homosexual y clasifique a las diez mejores estrellas de cine masculinas. Si el niño tiene cierta ansiedad social porque le preocupa que él haga cosas que las personas puedan interpretar como homosexuales, podría ir a la sección de libros para homosexuales de la librería y mirar los libros.

Para un niño que tiene miedo de sentirse atraído por su padre, las exposiciones pueden incluir mirar las fotos de su padre, escuchar una grabación de su padre hablando y estar en una habitación con su padre, todo sin sentir ansiedad.

“Se puede imaginar en el contexto de un niño o un adolescente la cantidad de trastornos que estas obsesiones pueden causar”, dice el Dr. Bubrick. “Caminar por los pasillos, estar entre grandes multitudes, pasar la noche en la cama, actividades después de la escuela, ir a pijamadas, todo esto puede ser difícil”. Para los niños y las familias que tienen dificultades con ellas, las obsesiones pueden sentirse desesperanzadoras. Pero con el tratamiento adecuado, los niños pueden aprender a manejar sus síntomas y luego pueden volver a ser solo niños.