No es sorpresa para ningún padre que el problema que lleva a más niños pequeños a la atención de un sicólogo o siquiatra son los estallidos emocionales: pataletas y rabietas.

Ciertamente, las pataletas y rabietas están entre los más grandes retos de la crianza. Son difíciles de entender, difíciles de prevenir, y aún más difíciles para responder a ellos de manera efectiva cuando están sucediendo. Y cuando ocurren con frecuencia pasada la edad en la cual se esperan según el nivel de desarrollo (los terribles dos) estos pueden convertirse en un gran problema para el niño, no solo para los atormentados adultos que los enfrentan.

Pataletas versus berrinches

 Muchas personas hacen una distinción entre las pataletas y los berrinches, a pesar de que ninguno de los dos es un término clínico. “Pataleta” se utiliza comúnmente para describir un estallido más ligero, durante el cual un niño todavía mantiene algún tipo de medida de control sobre su comportamiento. Un punto de referencia que muchos padres utilizan es que una pataleta es más probable que se disipe si nadie le está prestando atención. Esto es opuesto a un berrinche, durante el cual un niño pierde control tan completamente que el comportamiento solo se detiene cuando él se cansa a sí mismo y/o el padre o la madre es capaz de calmarlo.

Ya sea ligero o severo, las pataletas y los berrinches son síntomas de que un niño está teniendo dificultades con emociones que no puede regular. La ira, por supuesto, es la emoción número 1 que provoca que los niños pierdan la cabeza y exploten; piense en esto como una versión infantil de la ira del conductor, explica el siquiatra de niños y adolescentes Steven Dickstein. La niña siente que merece o necesita algo que está siendo retenido deliberadamente: la galleta, el videojuego, algo que ella codicia en la tienda de juguetes; y es sobrecogida por la frustración y el sentido de injusticia.

Pero la ansiedad es otro gran desencadenante; le causa a los niños entrar en pánico, haciendo caso omiso a la lógica que le permitiría ver que su ansiedad está fuera de proporción a la situación.

Causas subyacentes

 Cuando los niños no desarrollan regulación emocional como parte de un desarrollo normal, las causas son variadas. “El asunto es, no hay tal cosa como un trastorno de pataletas, o trastorno de berrinche”, destaca el Dr. Dickstein. “Las pataletas y los berrinches son como las fiebres, pueden ser desencadenadas por muchos problemas diferentes y no podemos detenerlos hasta que entendemos qué los está desencadenando”.

Algunas veces, la incapacidad de regular emociones es el resultado de un problema subyacente. Algunas de las causas comunes de berrinches frecuentes son:

  • TDAH: En un estudio reciente conducido por el Dr. Amy Roy de Fordham University, más del 75 porciento de los niños que presentaron estallidos severos de temperamento también cumplen el criterio para TDAH. Eso no significa necesariamente que hayan sido diagnosticados con TDAH; de hecho el trastorno puede ser pasado por alto en los niños que tienen un historial de agresión. “Lo que las personas no entienden es que una falta de enfoque, una incapacidad para completar el trabajo y tolerar el aburrimiento, entre otros síntomas, pueden contribuir a que escale a estallidos explosivos”, explica el Dr. Vasco Lopes, un sicólogo clínico. “Es por eso que hay que buscar la causa subyacente”.
  • Ansiedad: La ansiedad es otro contribuyente principal. Aun si los niños no tienen un trastorno de ansiedad completo, ellos de cualquier manera podrían ser reactivos a situaciones que provocan ansiedad y hacer un berrinche cuando están estresados. Los niños que tienen discapacidad de aprendizaje no diagnosticada o que han sufrido un trauma o abandono, podrían reaccionar de esta manera cuando se confrontan con una situación incómoda o dolorosa.
  • Problemas de aprendizaje: Cuando su niño se porta mal en la escuela o durante la hora de la tarea repetidamente, es posible que tenga un trastorno de aprendizaje no diagnosticado. Digamos que tiene muchos problemas con las matemáticas y los problemas de matemáticas lo hacen sentirse frustrado e irritable. En vez de pedir ayuda, puede que rompa la asignación o comience una pelea con otro niño para crear una distracción de sus problemas reales.
  • Depresión e irritabilidad: La depresión e irritabilidad también ocurren en un grupo de niños que tienen pataletas severas y frecuentes. Un nuevo trastorno llamado trastorno de desregulación (DMDD, por sus siglas en inglés) describe a los niños que tienen estallidos severos con intervalos de irritabilidad crónica severa. “Los niños que son altamente irritables son como el agua a 90 grados, siempre a punto de hervir”, dice el Dr. Lopes. “Los padres de estos niños siempre están actuando con mucho cuidado porque estos niños responden a cosas sutiles, como que la mínima cosa no vaya de la manera que quieren”.
  • Autismo: Los niños con el espectro de autismo también con frecuencia tienen tendencia a berrinches dramáticos. Estos niños tienden a ser rígidos, dependiendo en que haya una rutina consistente para su comodidad emocional, y cualquier cambio inesperado puede desestabilizarlo. Y ellos podrían no tener las habilidades de idioma y comunicación para expresar lo que quieren o necesitan.
  • Problemas de procesamiento sensorial: Los retos de procesamiento sensorial que con frecuencia se ven en niños y adolescentes autistas, así como también en muchos con TDAH, podrían causar que los niños se sientan abrumados por estimulación, y entren en un corto circuito de berrinches inconsolables.

Habilidades que puede que no tengan

Sin importar el desencadenante, la mayoría de los profesionales de la salud mental creen que a los niños que tienen estallidos emocionales frecuentes les hacen falta ciertas habilidades que los ayudarían a manejar mejor ciertas situaciones que les causan frustración, ansiedad o ira. Las mismas incluyen:

  • Control de impulso
  • Habilidades para resolver problemas
  • Gratificación retrasada
  • Habilidades de negociación
  • Habilidad para comunicar deseos y necesidades a los adultos
  • Saber qué es apropiado o qué se espera en una situación determinada
  • Habilidad para auto calmarse

 Un círculo vicioso

Una gran parte del comportamiento de pataletas que los padres ven como intencional o manipulador son mucho menos voluntarias de los que ellos perciben, destaca el Dr. Dickstein. Pero eso no significa que este no es un comportamiento aprendido.

 Los niños con problems de temperamento serios no están teniendo pataletas calculadas conscientemente, pero ellos pueden haber aprendido, a través del refuerzo de los adultos, que las pataletas dan resultado. “No hay dudas de que los niños que no han dejado atrás las pataletas sí tienen habilidades retrasadas de regulación emocional”, dice el Dr. Lopes, “pero entonces pienso que la debilidad se mantiene y se exacerba por el aprendizaje condicional”.

Si un niño encuentra un problema, no sabe de qué otra manera manejarlo, y se vale de pataletas, él puede aprender que, con el tiempo, esto lo ayudará a obtener lo que quiere. “Se convierte en un círculo vicioso”, dice el Dr. Lopes, “porque en vez de perfeccionar y practicar habilidades de adaptación que los niños aprenden normalmente para resolver problemas de manera colaborativa, estos niños están aprendiendo respuestas inadaptadas cuando están frustrados”. “Y al continuar practicando dichas habilidades, ellos están fortaleciendo estos comportamientos con el tiempo y usándolos en un número de situaciones más alto”.

Los padres son los principales

 No importa la causa, los doctores destacan que para manejar los estallidos, el primer paso es entender los desencadenantes y probar maneras en las que el ambiente pueda ser cambiado para reducir la incidencia del estallido. Y cuando se trata de buscar maneras para ajustar el ambiente de un niño, los padres son los principales.

“No culpamos a los padres por las pataletas”, dice el Dr. Dickstein, “porque los padres son solo una parte de lo que sucede en el patrón de comportamiento de un niño, junto con el temperamento y el desarrollo. Pero el comportamiento de los padres es ajustable, así que es la herramienta más poderosa que tenemos para ayudar a los niños pequeños”.

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