Si su hijo habla sin parar en casa pero no dice ni una palabra en la escuela, es probable que tenga un trastorno de ansiedad llamado mutismo selectivo o MS (SM, por sus siglas en inglés).

La Dra. Raquel Cumba habla de las diferencias entre el mutismo selectivo y la timidez, y de qué manera la incapacidad para hablar derivada del MS no es lo mismo que la severa incomodidad del trastorno de ansiedad social, aunque pueden suceder al mismo tiempo.

Lea la transcripción del video a continuación:

Existe el mito de que el mutismo selectivo es igual a la timidez. Sin embargo, éste no es el caso.

Los niños con mutismo selectivo son callados y a menudo educados, y esto se puede malinterpretar como timidez.

Los niños que son tímidos pasan por varios niveles de ansiedad en situaciones sociales nuevas, pero después de un tiempo de calentamiento son capaces de unirse a los niños para jugar, son capaces de compartir detalles sobre su nuevo juguete favorito con un adulto nuevo o desconocido o incluso con un niño.

Los niños con mutismo selectivo son más que sólo tímidos. El nivel de ansiedad que experimentan es mucho más perjudicial. Por ejemplo, mientras están en la escuela, no pueden levantar la mano para hacer una pregunta en clase, o pedir ir al baño, o hacer una pregunta sobre ese problema matemático en el que estaban trabajando que era muy difícil.

En algunos casos, incluso cuando los niños están gravemente heridos, los niños con mutismo selectivo son mucho menos propensos o es poco probable que pidan ir a la enfermera o vayan donde la maestra si están lastimados, y en realidad esperaran hasta el final del día para decirles a sus padres que estaban lastimados.

Aunque el mutismo selectivo puede coexistir con el trastorno de ansiedad social, estos dos trastornos de ansiedad son distintos.

En el tratamiento del mutismo selectivo, hemos observado niños con un sólo diagnóstico de mutismo selectivo corriendo en el patio de juegos con el resto de sus compañeros de clase, lanzando la pelota, atrapando la pelota, señalando cosas, gesticulando, agarrando para transmitir su idea. Simplemente no están hablando. Mientras que los niños con mutismo selectivo y un trastorno de ansiedad social coexistente, no sólo no hablan, también están inhibidos conductualmente, lo que significa que se ven congelados en sus expresiones y en sus acciones. No son propensos a estar corriendo o señalando para transmitir su idea.

El miedo adicional de ser juzgado negativamente en estas interacciones sociales los lleva a sentirse paralizados. La buena noticia es que independientemente de que un niño tenga un trastorno selectivo de mutismo solamente, o un trastorno de ansiedad social coexistente con una intervención temprana y un tratamiento efectivo, estos trastornos de ansiedad pueden mejoran. Para más información, visite childmind.org.