Las primeras señales de alerta de que su hija en edad universitaria, o una amiga que está en la universidad, puedan tener un trastorno alimentario, no suelen ser tanto lo que hacen, sino más bien lo que dicen.

Intente entender cómo (y cuánto) habla acerca de sí misma.

  • “Estoy tan gorda. Soy una cerda”.
  • “Me gustaría verme como ella”.
  • “Estoy a dieta”.

Por supuesto que no todas las personas a las que les gustaría estar más delgadas o parecerse un poco más a una supermodelo tienen un trastorno alimentario, pero este tipo de lenguaje autodestructivo puede constituir una señal de advertencia. Cuando alguien comienza a mostrar preocupación constante por estar delgado, por la dieta o la imagen corporal, podría ser momento de escuchar con un poco más de atención.

Odiar su cuerpo

“No podía dejar de compararme con cada chica que veía”, dice Jessica, quien luchó contra la anorexia durante los últimos años de su adolescencia y al principio de sus veinte. “¿Soy más delgada que ella? ¿Soy más gorda? Era interminable, y yo era casi siempre la gorda. Era lo único en lo que pensaba, por lo que también era lo único de lo que quería hablar”.

Este tipo de autocrítica constante es bastante común, y puede ser una señal para los amigos, los padres y los médicos de que se puede estar desarrollando un trastorno alimentario.

“Los trastornos alimentarios no son por vanidad o por el simple deseo de estar delgada”, explica la Dra. Alison Baker. “Sin embargo, es importante no descartar esa parte porque puede ser el lenguaje de auxilio. En muchos casos esta es la primera señal. Las personas expresan sus ansiedades y quejas diciendo que quieren lucir más como alguien de su comunidad o como una estrella de cine”.

La universidad es un lugar donde se puede encontrar personas dispuestas a participar en casi todo lo que a uno le interesa, y criticar su propio cuerpo no es una excepción. Ahora con 25 años y en recuperación, Jessica dice que era fácil hacer que otras chicas hablaran de cuánto odiaban sus cuerpos, incluso si no tenían un trastorno alimentario. “Todas estábamos preocupadas por nuestro peso”, dice. “Siempre había alguien dispuesta a irse conmigo a ese abismo”.

Preocupaciones acerca del peso

Si bien algunas preocupaciones sobre el peso son normales, la combinación de ansiedad y la presión constante de estar delgadas puede ser una combinación muy peligrosa para algunas jóvenes. Un historial de ansiedad grave es un indicador importante de trastornos alimentarios durante la universidad.

La Dra. Baker, psiquiatra de niños y adolescentes, señala que si una estudiante parece muy estresada o deprimida, y se ha obsesionado con la pérdida de peso, es importante intervenir.

La Dra Baker añade: “Si ella está manifestando que se siente infeliz o demasiado ansiosa y luce muy diferente a la última vez que la viste, entonces es hora de preguntar”. Los trastornos alimentarios incluyen anorexia, bulimia y el trastorno por atracón, y cada uno de ellos tiene un conjunto diferente de signos.

Anorexia

La anorexia se caracteriza por un intenso temor a aumentar de peso. Las personas con anorexia se van al extremo, al restringir la comida y hacer mucho ejercicio para evitar el aumento de peso.

Los signos de que alguien pudiera tener anorexia incluyen:

Obsesión por adelgazar: Preocupación constante por la posibilidad de aumentar de peso, por las calorías y la ingesta de alimentos o ingredientes que podrían “engordar”. Una obsesión general por la talla y el peso.

Ejercicio excesivo: Esto va mucho más allá de ir al gimnasio todos los días. Si alguien pasa horas corriendo en la caminadora para “quemar” un pequeño bocadillo, o insiste en salir a correr incluso cuando está enferma o el clima es malo, eso puede ser motivo de preocupación.

Evitar la comida, esconderla y mentir: Las personas con trastornos alimentarios suelen tratar de ocultar a sus amigos y familiares lo que sucede, lo cual puede dificultar la detección del problema. Esto podría incluir:

  • Saltarse comidas, o fiestas donde comer o beber son el evento principal.
  • Evitar ir al comedor.
  • Decir todo el tiempo que desayunó mucho o que tiene “demasiada prisa” para comer.
  • Usar ropa holgada para ocultar la pérdida de peso.

Necesidad de control: Las personas en riesgo de anorexia son perfeccionistas y a menudo se fijan metas imposibles, ya sea obtener calificaciones sobresalientes, tener una habitación extremadamente limpia o presidir cada club que haya en el campus. Cuando el caos de la universidad hace que sea difícil controlar su entorno, las personas con anorexia tratan de aliviar el estrés y la ansiedad controlando lo único de lo que se sienten a cargo: sus cuerpos.

Grave pérdida de peso: Perder una tonelada de peso, sobre todo en poco tiempo, es una señal de peligro real. Si alguien se ve extremadamente delgado, es hora de buscar ayuda.

Bulimia

Al igual que la anorexia, la bulimia es un trastorno alimentario grave caracterizado por una obsesión abrumadora por la imagen corporal y el deseo de perder peso. Sin embargo, adopta una forma muy diferente cuando se trata de señales y síntomas.

La bulimia se caracteriza por ser un ciclo de atracones (ingerir grandes cantidades de alimentos en poco tiempo) y purgas, que puede incluir vómitos autoinducidos, abuso de laxantes o diuréticos, exceso de ejercicio o una combinación de todos los anteriores. Las personas con bulimia no son necesariamente muy delgadas, lo que puede dificultar la detección.

Los indicios de que alguien pudiera tener bulimia incluyen:

Atracones y purgas:

  • Comprar y esconder grandes cantidades de comida.
  • Esconder alimentos que no comieron, o las envolturas después de los atracones.
  • Inventar motivos para ir al baño a purgarse. Si alguien desaparece siempre después de una comida, es un gran aviso.
  • Mal aliento, sudar debajo de la quijada o las mejillas, decoloración de dientes, reflujo ácido, o incluso callos en los nudillos por la autoinducción del vómito.

Obsesión por el peso: Hablar sobre el peso y la talla más de lo que se suele considerar normal. Comparar constantemente su cuerpo con el de amigos, extraños y estrellas de cine, y estar siempre queriendo lograr un cuerpo así.

Renuncia a eventos sociales:

  • Perderse fiestas donde comer es importante.
  • Dejar de involucrarse en cosas que antes disfrutaba.
  • Cambiar actividades que interfieren con la rutina de los atracones y las purgas.

Trastorno por atracón

Las personas que luchan con el trastorno por atracón (BED, por sus siglas en inglés) comerán frecuentemente grandes cantidades de comida, pero a diferencia de las personas que padecen bulimia, no intentarán “purgarse”. El trastorno es diferente al de la anorexia y la bulimia porque las personas que padecen este trastorno no están preocupadas por la delgadez, aunque pueden tener problemas de baja autoestima y sentirse a menudo culpables o avergonzadas por cualquier aumento de peso provocado por sus atracones.

Las personas con trastorno por atracón pueden sentirse abrumadas o fuera de control (pueden tener dificultades para controlar el estrés o las emociones difíciles) y utilizan la comida como una forma de consuelo. El trastorno por atracón suele estar asociado con la depresión.

Los signos de que alguien podría tener el trastorno por atracón incluyen:

Aumento rápido de peso: Los atracones conducen a un aumento de peso y pueden causar serios problemas de salud, incluyendo enfermedades cardíacas, diabetes, presión arterial alta y otros. Las y los jóvenes que se dan atracones pueden llevar ropa muy holgada para ocultar el aumento de peso.

Esconderse: Las personas con este trastorno suelen tener los atracones en privado. Si su hija está dando excusas para comer sola, esconde comida en su habitación, o si usted ha notado que faltan grandes cantidades, podría ser signo de que hay problemas.

Depresión y retraimiento: Las personas con este trastorno a menudo luchan con sentimientos de culpa y vergüenza después de un atracón, deprimiéndose y alejándose, lo que perpetúa el ciclo de los atracones.

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Los trastornos alimentarios no discriminan

Reconocer un trastorno alimentario a veces significa mirar más allá del típico estereotipo.

Los trastornos alimentarios son más frecuentes en las mujeres, pero aproximadamente el 10% de las personas con anorexia y el 40% de quienes padecen el trastorno por atracón son hombres. Los niños y hombres con un trastorno alimentario a menudo pasan desapercibidos. Si las señales están presentes, no descarte la posibilidad de un trastorno alimentario solo porque alguien no encaja en el estereotipo.

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