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El verano y los problemas del procesamiento sensorial

Cómo hacer más cómodas algunas actividades al aire libre que podrían ser demasiado estimulantes.

Escrito por: Rae Jacobson

Expertos clínicos: Lindsey Biel, MA, OTR/L , Matthew H. Rouse, PhD, MSW

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Para muchas niñas y niños, las vacaciones de verano son una promesa de meses de diversión sin escuela. Pero para quienes tienen problemas del procesamiento sensorial, el verano puede ser una temporada del año llena de desafíos.

Desde la arena en la playa hasta los fuegos artificiales del 4 de julio, esta temporada está llena de experiencias emocionantes, pero que también pueden resultar difíciles. Una nueva área de juegos en el parque, la visita a un parque de diversiones, un helado que se derrite y ensucia todo: cada una de estas situaciones implica experiencias sensoriales que pueden ser sorprendentes y resultar abrumadoras o molestas cuando una niña o niño es inusualmente sensible a la luz, el ruido o las sensaciones táctiles. Pero con un poco de preparación y planificación, las familias pueden ayudar a niñas y niños con problemas sensoriales a aprovechar el verano al máximo.

Estudia las necesidades específicas de tu hija o hijo

El primer paso para ayudar a una niña o niño con problemas del procesamiento sensorial a disfrutar el verano es comprender a fondo sus necesidades específicas. Los problemas del procesamiento sensorial se pueden presentar de muchas maneras: no hay dos niñas o niños exactamente iguales. Una actividad como ir a la playa puede ser una experiencia muy agradable en un caso y resultar insoportable en el otro, dependiendo de las sensibilidades individuales de cada quien.

“Para las niñas y los niños con hipersensibilidad táctil, algo como ir a la playa puede ser una pesadilla”, dice Lindsey Biel, terapeuta ocupacional y autora de Sensory Processing Challenges: Effective Clinical Work with Kids & Teens (en inglés). “No soportan la sensación del sol en la piel o de la arena en los pies”.

La mejor manera de evitar una crisis en la playa es prestar atención a lo que te comunica el comportamiento de tu hija o hijo. ¿Se negó a meterse al agua en el parque acuático el verano pasado? ¿Tiene problemas con los alimentos pegajosos como el algodón de azúcar? ¿Se escapa cuando intentas ponerle protector solar? Revisar qué tipo de actividades ha disfrutado tu hija o hijo, y cuáles por el contrario le han provocado crisis, es una excelente manera de identificar qué podría disfrutar en el futuro, así como las estrategias que puedes usar para ayudarle a que las actividades potencialmente difíciles sean menos estresantes.

Haz un horario y síguelo

Cuando termina el año escolar, despedirse de la tarea suele ser motivo de celebración, pero para las niñas y los niños con problemas sensoriales, la falta de un horario ordenado se puede convertir en un desafío.

“Una de las cosas difíciles que ocurren durante el verano es la pérdida de estructura”, dice Biel. “A las niñas y los niños con problemas sensoriales les ayuda tener un horario predecible y saber más o menos qué ocurrirá cada día. Cuando eso no está, el día se vuelve más estresante, no menos”.

Las situaciones inesperadas son irritantes y perturbadoras para las niñas y los niños con problemas sensoriales que son más sensibles a los cambios en el entorno o en las actividades. La rutina les aporta calma y les permite prepararse con anticipación para enfrentar situaciones nuevas.

  • Considera inscribir a tu hija o hijo en actividades que le ayuden a seguir un horario. Las clases de natación, arte u otras clases adaptadas a las necesidades sensoriales, así como los campamentos de día, pueden ofrecer una estructura similar a la de la escuela de una manera divertida.
  • Trabaja con tu hija o hijo para crear un calendario de los próximos eventos. Usa calcomanías o pegatinas y dibujos divertidos para representar las actividades. Una calcomanía de delfines puede representar un día en la playa o una imagen de patines puede significar una visita al parque.
  • Una vez que hayas establecido una rutina, esfuérzate por mantenerla. Los cambios constantes pueden resultar confusos para las niñas y los niños con problemas sensoriales, por lo que la constancia es clave.

Evita las sorpresas con planificación

El verano es un buen momento para probar cosas nuevas, pero algunas experiencias pueden resultar abrumadoras para niñas y niños con problemas sensoriales. Cuando se trata de salir, una planificación cuidadosa puede marcar la diferencia entre un día de verano feliz y una crisis por sobrecarga sensorial. Cuanto más preparación haya, habrá menos probabilidades de que se abrumen, lo que significa que toda la familia lo pasará mejor.

  • Concéntrate en las transiciones. “Las niñas y los niños con problemas del procesamiento sensorial a menudo tienen dificultad con las transiciones”, dice Matthew Rouse, PhD, psicólogo infantil. “Por eso, es muy importante darles muchas advertencias al pasar de una actividad a otra”.
  • Háblalo. “Prepara a las niñas y los niños para actividades que podrían resultar abrumadoras explicándoles con anticipación cómo será la experiencia”, dice el Dr. Rouse. “Saber lo que va a suceder elimina gran parte de la ansiedad de probar cosas nuevas”.
  • Desglósalo. “Toma cualquier situación que sea potencialmente problemática y haz un análisis sensorial”, dice Biel. Si llevar a tu hija o hijo al parque le resulta abrumador, piensa en los estímulos sensoriales que podrían estar detrás de su reacción. Desglosar la experiencia en sus diferentes componentes sensoriales (el ligero roce del pasto largo, los insectos, el ruido) puede ayudarles a ti y a tu hija o hijo a descubrir cómo manejar las partes más difíciles de la experiencia antes de que lleguen.
  • Haz una prueba. “Una vez que conozcas los estímulos sensoriales que pueden resultar difíciles para tu hija o hijo, puedes comenzar a ayudarle a manejar mejor esas experiencias”, explica el Dr. Rouse. Muchas actividades populares de verano, especialmente las que se realizan al aire libre, incluyen una gran cantidad de estímulos sensoriales. Niñas y niños podrían necesitar hacer una pausa y explorar estas experiencias en un entorno con menos estímulos. Una excelente manera de hacerlo es “probar” diferentes elementos de la experiencia sensorial en un ambiente tranquilo. “Crear un contenedor sensorial para que las niñas y los niños jueguen en casa les permite familiarizarse poco a poco con distintas experiencias sensoriales para que no se sobrecarguen”, dice Biel. “Convertir las actividades en juegos también les ayuda a relacionar texturas difíciles con momentos divertidos”. Los contenedores sensoriales son fáciles de hacer. Por ejemplo, si irán a la playa, intenta llenar una bandeja con arena y conchas en casa. De esta forma, tu hija o hijo tendrá la oportunidad de familiarizarse con la experiencia táctil mucho antes de llegar a la costa. Otra forma de prepararse para las actividades con anticipación es ‘practicarlas’ en casa. Por ejemplo, si estás pensando en hacer senderismo, intenta hacer una prueba corta en el parque o en el patio. De esta manera, las niñas y los niños pueden anticipar las sensaciones en un espacio seguro y cómodo: cómo la hierba roza sus piernas o cómo se siente su mochila cuando la cargan durante mucho tiempo.
  • Haz un kit sensorial. “Niñas y niños deberían tener su propia caja de herramientas con cosas que les ayuden a sentirse bien”, dice Biel. Prepara una mochila con objetos que les proporcionen alivio sensorial y que puedan llevar incluso cuando su mamá o papá no esté cerca. “Trata de incluir orejeras, juguetes manipulables, chicle o una almohadilla con peso para el regazo”, sugiere Biel. “Cualquier cosa que puedan usar para mantener la calma durante actividades nuevas o difíciles”.

Herramientas de verano

Las herramientas y la ropa adecuadas pueden reducir la sobrecarga sensorial y ayudar a niñas y niños a pasar un buen rato.

  • Lentes de sol: “Asegúrate de que tu hija o hijo tenga lentes de sol de muy buena calidad”, dice Biel, “Muchos niños con problemas sensoriales son muy sensibles a la luz brillante”. Puede ser útil que los lentes tengan una correa para ayudar a mantenerlos en su lugar.
  • Sombreros para protegerse contra el sol: Para las niñas y los niños con mucha sensibilidad al sol, prueba un sombrero suave, cómodo y de ala ancha.
  • Buen repelente de insectos: Cuando se trata de mosquitos y garrapatas, la comodidad y la seguridad son importantes. Muchos aerosoles contra insectos son muy efectivos, pero algunas niñas y niños pueden rechazarlos porque se sienten pegajosos o tienen un olor fuerte. Los pantalones largos ligeros y las mangas largas pueden ser igual de efectivos. También puedes intentar rociar la ropa y el cabello en lugar de aplicar el aerosol directamente sobre la piel.
  • Protector solar: Si pasarán tiempo al aire libre, el protector solar puede ser esencial. Hay muchos tipos diferentes, así que busca cuál funciona mejor para tu hija o hijo. Algunos son menos grasosos, no tienen perfume o vienen en presentación de aerosol. Al aplicar protector solar, hazlo con movimientos firmes, incluso con pequeños golpecitos. “La presión profunda ayuda a calmar y organizar las sensaciones”, dice Biel. “En lugar de aplicar el protector solar con un toque ligero, úsalo como una oportunidad para dar un masaje. Puede ser una buena manera de ayudar a reducir la sensibilidad antes de salir”.
  • El traje de baño adecuado: “Hay diferentes trajes de baño con distintas características sensoriales”, dice Biel. “Muchas niñas y niños no toleran los cinturones elásticos ni el roce ligero de volantes o adornos”. Encontrar un traje de baño que se adapte a sus necesidades sensoriales hará que ir a la piscina y participar en otras actividades acuáticas sea mucho más agradable.
  • Protección auditiva: Lleva audífonos con cancelación de ruido. Reducir el ruido puede disminuir la intensidad de las experiencias multisensoriales. Esto es especialmente útil para quienes tienen mucha sensibilidad al sonido, pero también puede ser una excelente manera de que cualquier niña o niño tome distancia y tenga un momento de calma.
  • Refugio portátil: Las playas y los parques pueden ser lugares divertidos, pero es importante que las niñas y los niños tengan un espacio para alejarse y descansar. Una sombrilla o una cabaña de playa brinda protección contra el sol y también un lugar tranquilo para hacer una pausa durante las actividades al aire libre.
  • Zapatos de protección: Si caminar sobre el césped o la arena resulta muy incómodo, no presiones a las niñas y los niños para que estén sin zapatos. Lleva contigo calcetines acuáticos u otro tipo de calzado cómodo que funcione bien para actividades al aire libre.
  • Busca eventos sensoriales: Muchos museos, cines y espectáculos, incluidos circos y grandes musicales, ofrecen eventos de verano adaptados para niñas y niños con problemas del procesamiento sensorial. Para saber qué opciones hay disponibles, busca en Internet actividades sensoriales en tu área.

Finalmente, recuerda que el objetivo es ayudar a las niñas y los niños a disfrutar de un gran verano. Concéntrate en la diversión, en el desarrollo de nuevas habilidades y en hacer lo que sea mejor para tu hija o hijo y para ti.

Última revisión o actualización: 9 de julio de 2026.

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