Si bien la mayoría de los niños se emocionan al final del año escolar, al anticipar los días de descanso y de dormir hasta tarde que vendrán, la perspectiva de las vacaciones de verano no es exactamente ese placer infinito para los padres. Y si usted tiene un hijo con problemas emocionales o de desarrollo que implican un desafío para su familia, nada requiere más de esos poderes adicionales que usted pueda tener, que el largo receso escolar que le espera.

A todos los niños les va mejor con la estructura y la rutina, pero aquellos que tienen algún problema de salud mental como ansiedad, TDAH y trastornos del espectro autista dependen aún más de esa “zona segura” predecible que proporciona la escuela. Sin ella, son más propensos a la ansiedad, a las conductas desafiantes y a los berrinches. Para los padres que están a cargo de su cuidado, “las vacaciones” pueden ser cualquier cosa menos eso.

Estos son algunos consejos para ayudarlo a mantener a su hijo organizado y que así el verano sea lo más gratificante posible para todos en la familia:

Mantenga su horario

Aunque no es posible reproducir la estructura que proporciona la escuela, es útil mantener el horario diario del año escolar tanto como sea posible, incluidas la hora de comer y de acostarse. Puede ser muy tentador dejar que sus hijos se queden despiertos hasta tarde y por lo tanto duerman hasta más tarde, especialmente los fines de semana (cuando usted quiere hacer lo mismo), pero a la larga, seguir el mismo horario vale la pena, ya que su hijo se siente más cómodo y, por lo tanto, está más cooperador.

Hágalo visual

Los niños que prosperan con la previsibilidad y son propensos a entrar en pánico por las transiciones, incluidos quienes están en el espectro del autismo, se benefician de los horarios que describen lo que sucederá durante el día (es decir, 7 a.m.: despertarse, ir al baño, lavarse la cara … 8 a.m.: desayuno …) Dependiendo del nivel de desarrollo de su hijo, las imágenes simples también pueden ayudar.

Haga planes

Intente programar tantas actividades como pueda, lo antes posible, y mantenga informados a sus hijos. Esto puede incluir cualquier cosa, desde “iremos el jueves a las 5 p.m. a cenar donde la tía Mary” hasta tener una rutina establecida en la que todos los días, si el clima lo permite, irán al parque de juegos o a la piscina. Incluso una de estas actividades puede convertirse para los niños en una especie de centro de gravedad, por así decirlo, alrededor del cual se puede estructurar el resto del día.

Puede ser difícil hacer citas de juego con los niños que tienen dificultades para socializar con sus compañeros, pero algunos padres han tenido éxito a través de grupos de Yahoo! y de Meetup y otros sitios en línea. Allí, usted podría llegar a conocer a otros padres afines, sin prejuicios, que entienden a su hijo y que no se ofenderán si una cita de juegos tiene que ser interrumpida. Por supuesto, si usted tiene la suerte de tener miembros de su familia que son excelentes con su hijo, no dude en aceptar las ofertas de ayuda.

Estar al aire libre

La casa puede convertirse en un capullo seguro, especialmente para los niños con problemas sensoriales que podrían sentirse abrumados por imágenes y sonidos excesivos, o aquellos que tienen problemas con las interacciones sociales. Pero ningún niño debe pasar horas frente a una pantalla. El padre de un niño de 9 años con trastorno oposicional desafiante nos dice que depende del campamento para sacar a su hijo fuera de la casa, así como para proporcionarle estructura y rutina. “Sin el campamento”, dice Steve, su hijo Michael “se sentaría frente al televisor o jugaría en su Nintendo DS hasta que se le cayeran los ojos”. Incluso si el campamento no está dentro de sus posibilidades, trate de encontrar algo que le guste a su hijo (andar en bicicleta o en scooter, jugar a perseguirse o chapotear en la piscina comunitaria, en el parque acuático o en la playa), y hágalo.

Además, la actividad física es buena para la mente, el cuerpo y el espíritu de todos, especialmente para aquellos niños que tienen mucha energía.

Mantener, o crear, un sistema de comportamiento

En especial, los niños y los adolescentes pueden actuar como si quisieran estar a cargo, pero la verdad es que se sienten más seguros cuando saben exactamente qué es lo que usted espera de ellos y cuáles son las recompensas que resultan del buen comportamiento. Esto es más cierto que nunca durante las vacaciones de verano, que aparentemente son ilimitadas y sin límites. Elija los dos o tres comportamientos positivos que más le interese ver fortalecidos en su hijo y refuércelos de manera constante. Como contraparte,  trate de ignorar los comportamiento negativos tanto como sea posible. Esto les enseña a los niños los beneficios del comportamiento deseado, y que el mal comportamiento no les proporciona nada, ni siquiera atención negativa. Un cuadro con calcomanías para llegar un seguimiento de las tareas realizadas puede hacer maravillas como refuerzo positivo para los niños en edad preescolar. Y recuerde: si ha establecido límites, como por ejemplo 30 minutos al día de tiempo de computadora, debe apegarse a ellos.

Busque apoyo

Los padres de niños con problemas de desarrollo, emocionales o de comportamiento a menudo se sienten aislados y solos. Puede ser difícil ver a todos los demás niños del vecindario partir hacia un campamento al que los suyos no pueden acudir. Esos niños no solo están consolidando amistades que pueden haber formado durante el año escolar, también lo están haciendo sus padres. No se sienta mal por programar una niñera un día para pasar tiempo con amigos. Esto lo ayudará a no sentirse abandonado, y su bienestar es fundamental para cuidar a su hijo.

Si no puede pagar una niñera, los amigos cercanos con o sin hijos también pueden brindar una buena compañía y apoyo a los padres, incluso si mamá o papá todavía tienen que estar supervisando y disciplinando. Siempre es bueno tener un adulto adicional o incluso un niño mayor cerca para que lo ayude a vigilar a su hijo.

Replique las rutinas del hogar, incluso cuando viaje

Sally, cuyo hijo de 8 años, Charlie, tiene Asperger, ofrece algunos consejos muy prácticos para planificar una escapada familiar. Alojarse en un hotel y comer en restaurantes “generalmente es un desastre”, dice ella, debido a todo el cambio y la estimulación adicional. En cambio, descubrió que alquilar un apartamento en línea funciona mejor, porque puede replicar las rutinas del hogar. Muchas otras familias hacen lo mismo. Sally lleva productos no perecederos y varias comidas preparadas, y se asegura de que haya una tienda cerca de cosas como leche, jugo y fruta. “Tener que cocinar y comprar no es exactamente una vacación, dice, pero es mucho más tranquilo” que tratar de salir a comer fuera.

Trabaje con las fortalezas e intereses de su hijo

Cuando el hijo de Steve, Michael (quien es un niño con el trastorno oposicional desafiante) tenía 5 años, asistió a un campamento de día al que fueron muchos de sus compañeros de clase en la escuela del vecindario. El lugar tenía un espacio densamente arbolado, por lo que era muy importante desde el punto de vista de la seguridad que Michael se quedara con su grupo. Cuando el niño comenzó a alejarse, Steve recuerda: “Los consejeros lo reprendieron de tal manera que lo que desencadenó fue una gran cantidad de comportamiento oposicional desafiante”.

“El campamento nos dijo que ellos no tenían los medios para asignar a un miembro del personal a que lo estuviera siguiendo para asegurarse de que él se mantuviera con el grupo”, continúa Steve. En resumen, “no podían asumir la responsabilidad de tenerlo allí”.

Pero Steve descubrió que si el campamento es un poco más estructurado y orientado a sus fortalezas e intereses, puede ser excelente para Michael. Hoy, Michael está ocupado durante todo el verano en una serie de campamentos para niños sin retrasos del desarrollo que lo mantienen comprometido con cosas como Lego Robotics y el patinaje en monopatín. Si bien a Michael suele irle bien en estos campamentos, Steve se asegura de mantener abierta una línea de comunicación con el personal para que cualquier problema potencial que involucre a su hijo pueda “resolverse antes de que lo echen”.

Identifique las ansiedades de su hijo

El verano puede significar asistir a un campamento, realizar nuevas actividades y tener que seguir instrucciones de parte de diferentes figuras de autoridad, todo lo cual puede ser estresante. Primero, dice el psicólogo Clark Goldstein, usted debe descubrir cuáles son los temores de su hijo, ya sea separarse de usted o que le hagan un ‘strikeout’ en el béisbol. Si tiene problemas para hacer esto, intente hacerle preguntas abiertas. En lugar de plantear una pregunta de sí o no como “¿te preocupa el campamento?”, pregunte “¿cómo te sientes al ir al campamento?”. Una vez que lo sepa, puede animarlo a enfrentar su miedo. El objetivo es enseñarle que sentirse ansioso es incómodo, pero que la ansiedad disminuirá si se esfuerza y continúa.

Dele tiempo al niño para que se adapte

Una técnica llamada exposición gradual es una buena manera de aliviar la ansiedad de un niño acerca de una nueva experiencia. Por ejemplo, dice el Dr. Goldstein, si tiene ansiedad por la separación o ansiedad social (le preocupa no agradarle a los demás o quedar en vergüenza en el béisbol) usted podría quedarse a ver todo el primer partido. La próxima vez, usted podría retroceder y sentarse más lejos o irse a una hora determinada. Eventualmente, podrá dejar a su hijo solo, quien ya se sentirá cómodo. También puede ser útil darles un poco de información a quienes trabajan con él, sin sobrepasar sus límites. Su objetivo es preparar a su hijo para el éxito. Eso incluye asegurarse de que todos los adultos a cargo estén en la misma página.

Prepárese para algunos momentos difíciles

Incluso con los planes mejor trazados, puede ver cierta regresión y un empeoramiento del comportamiento durante las vacaciones. No se culpe por no poder evitarlo mágicamente. Y esté listo para mantener su posición de la manera más tranquila, firme y constante posible. Gritar o reaccionar de manera física solo aumenta las cosas, mientras que ceder solo le enseña a su hijo que si él grita lo suficientemente fuerte, obtendrá lo que quiere.

Shannon Des Roches Rosa, madre de Leo, quien es un niño de 10 años que tiene autismo, escribe en el blog de Thinking Person’s Guide to Autism que él “está acostumbrado a la supervisión y participación uno a uno durante todo el día, y yo no puedo ni remotamente proporcionar el tipo de rutina y estimulación que él anhela, sin importar a cuántos campamentos y visitas a la casa de los abuelos envíe a sus hermanas. Intento mantener a Leo ocupado, y tengo mucho apoyo, y además tener un iPad ayuda, pero todavía me preocupa que, como ha sucedido en los veranos anteriores, esto no sea suficiente y el comportamiento y las habilidades de Leo se sigan desintegrando hasta que la escuela se reanude a finales de agosto”.

Sin embargo, aunque Shannon sigue “asustada del verano” también ve un gran potencial, especialmente para Leo, quien es un nadador autodidacta que disfruta de tomar el sol en la piscina familiar. ¿No hay piscina en el patio? Es posible que usted descubra que su hijo está igual de feliz jugando a mojarse con una manguera y ganando descargas de música por su buen comportamiento. Y si puede mantener un sentido de diversión, habrá muchos momentos de aprendizaje y desarrollo del tipo que nunca sucederán en un salón de clases.