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¿Los hombres también tienen trastornos alimentarios?

La anorexia y la bulimia, que antes se veían sobre todo en las mujeres, se están presentando con más frecuencia en los hombres jóvenes.

Los trastornos alimentarios son enfermedades graves y complejas que suelen aparecer durante la adolescencia o la juventud. Aproximadamente el 10 por ciento de las personas con anorexia o bulimia, y el 40 por ciento de las personas que presentan el trastorno de atracones son hombres, y algunos profesionales de la salud mental creen que estos porcentajes están aumentando. Además, la formación excesiva de músculos, las purgas del estómago, el uso indebido de esteroides, así como otras conductas que no son saludables pero que no alcanzan el nivel de “trastorno” pueden estar aumentando entre los hombres.

Debido a la falta de datos, no ha sido posible rastrear la frecuencia de los trastornos alimentarios masculinos en las últimas décadas. Un factor que influye a los estudios de prevalencia es el estigma social. El estigma ha limitado gravemente la cantidad de investigaciones federales en la esfera de los trastornos de la alimentación masculina (nadie parece querer gastar mucho dinero en ello). El estigma también ha disuadido a los hombres con estos trastornos de buscar tratamiento y participar en los estudios prometedores que finalmente logran despegar. Muchos hombres y niños se avergüenzan de las conductas que acompañan a sus trastornos alimentarios, a menudo perciben los trastornos alimentarios como “enfermedades femeninas”, y por eso, con frecuencia, optan por luchar contra su condición solos en lugar de arriesgarse a ser juzgados o ridiculizados.

Se cree que las imágenes de modelos femeninas súper delgadas contribuyen a la insatisfacción corporal y a las prácticas no saludables de pérdida de peso en niñas y mujeres. Los hombres también pueden verse afectados por aquellos modelos con medidas poco realistas. Se rumora que la queja del exdirector ejecutivo de American Apparel, Dov Charney, de que los maniquíes masculinos eran demasiado grandes ayudó a estimular la creación de maniquíes masculinos con cinturas de 27 pulgadas (el tamaño promedio de la cintura de un hombre estadounidense se acerca más a las 39 pulgadas). Ahora existe la preocupación de que los maniquíes ultradelgados fomenten el desarrollo o la exacerbación de los trastornos alimentarios en hombres y niños. Cinturas tan estrechas, aunque sean apropiadas para niños de 13 años, no son realistas, no son saludables y, en su mayoría, son inalcanzables para los hombres adultos.

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La buena noticia es que las campañas de sensibilización pública están avanzando y, aunque queda mucho por hacer para educar al público sobre los síntomas y el tratamiento de los trastornos alimentarios masculinos, hay señales de progreso. Libros como The Adonis Complex y Making Weight han sido fundamentales para poner en marcha las conversaciones públicas sobre los trastornos alimentarios masculinos, y ya no es inusual que los periódicos o las revistas publiquen artículos sobre las dificultades y tribulaciones de los hombres que sufren trastornos alimentarios. Billy Bob Thornton, junto con otros hombres de alto perfil que han sufrido trastornos alimentarios, también se han presentado para contar sus historias.

Sin embargo, las personas deben saber que, aunque los médicos estén atendiendo a más hombres con trastornos alimentarios que hace 15 años, esto no indica necesariamente un aumento en el número de hombres y niños afectados por trastornos alimentarios, lo que en realidad puede significar es que los trastornos alimentarios están cada vez más presentes en las pantallas de radar de los educadores, los profesionales de la salud, los entrenadores deportivos y los padres. La atención continua a la detección y el tratamiento tempranos promete mejorar la salud de los muchos niños y hombres que sufren estas dolorosas enfermedades cada año.

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