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Más allá de la depresión posparto

Una nueva forma de pensar la ansiedad y la depresión en mujeres que se han convertido en madres.

Escrito por: Rae Jacobson

Experto clínico: Dra. Catherine Birndorf

in English

Pocos meses después del nacimiento de mi hija Alicia, me senté en una mecedora a las cuatro de la mañana, la amamantaba y lloraba sin ninguna razón clara, quizá por quinta vez en varias horas. Esto se había convertido en mi estado de ánimo: una gran e indefinida tristeza salpicada por destellos de intensa ansiedad.

“Solo estoy cansada”, decía al principio cuando mis amistades o familiares expresaban su preocupación. “Soy una mamá nueva. ¡Ya saben cómo es eso!”.

Al mes siguiente fue lo mismo. “¡Son solo las hormonas!”. Lloré frente a mi marido. “Solo estoy cansada… me estoy adaptando… mejorará cuando ella comience a dormir más… cuando las cosas se empiecen a normalizar… cuando vuelva a caber en mi ropa…”.

Pero los meses pasaron y las cosas no mejoraron. Finalmente, me di cuenta de que necesitaba conseguir ayuda.

No solo depresión

Antes de que quedara claro que mis arranques de llanto de las cuatro de la mañana eran más que “solo las hormonas”, tenía una vaga imagen de la depresión posparto obtenida a través de búsquedas rápidas en Internet y de los folletos que me habían dado en el hospital. En su mayoría presentaban a una madre primeriza afligida, luchando por conectarse con su bebé. Esa no era yo, pensé. Claro, estaba triste, pero me sentía totalmente conectada a mi bebé. Incluso demasiado conectada. Tan conectada que pasé horas obsesionada con cada cosa mala que pudiera pasarle, imaginando situaciones cada vez más horribles e improbables. Esa rama podría caer y aplastarla. ¿Cómo podría vivir si ella muriera? ¿Y si alguien me la quita? ¿Y si se asfixia mientras duerme? ¿Y si, y si, y si…?

Pero eso era normal, pensaba. ¿Acaso no es preocuparse por sus hijos justo lo que hacen las madres?

No del todo.

La mayoría de las mujeres están familiarizadas con la depresión posparto, pero las madres también se pueden enfrentar a ansiedad posparto, trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y psicosis. Por eso el viejo término “depresión posparto” está dando lugar a otro más amplio: “trastornos perinatales de ansiedad y del estado de ánimo” o PMAD (en inglés).

“Me gusta decir que los PMAD se han convertido en la nueva depresión posparto”, dice la Dra. Catherine Birndorf, fundadora y directora médica de The Motherhood Center (en inglés) en la ciudad de Nueva York, quien se especializa en salud mental perinatal. “El problema es que muchas madres escuchan ‘depresión posparto’ y piensan, ‘¡pero si no estoy deprimida! Estoy ansiosa, no puedo dormir y no me siento como yo misma’, pero como nada de esto suena necesariamente a depresión, no creen que deban buscar un tratamiento”.

La ayuda está al alcance de la mano, y funciona, pero encontrar el tipo de tratamiento adecuado implica saber qué buscar, especialmente cuando los síntomas no se ajustan a la imagen estereotipada de la depresión posparto.

No solo madres primerizas

Aunque los términos “perinatal” y “posparto” se refieren sobre todo al período inmediatamente posterior al parto, la realidad es que muchas madres se enfrentan a estos problemas de salud mental mucho después del nacimiento del bebé. “Los síntomas aparecen en diferentes momentos de la vida”, dice la Dra. Birndorf. “Conozco a madres de adolescentes que dicen: ‘Siento que todavía estoy lidiando con problemas del posparto’”.

Las madres que encontraron maneras de enfrentar las complicaciones del posparto temprano con frecuencia sienten que ya no pueden hacerlo cuando se enfrentan a nuevos desafíos, como el nacimiento de otro hijo. “El sistema se estresa”, dice la Dra. Birndorf. “Cuando ya estás funcionando al límite de tu capacidad, no hay lugar para nuevos factores de estrés. No hace falta mucho para entrar en crisis”.

Esto es especialmente cierto en el caso de las mamás de niños que tienen dificultades. Preocuparse por un niño que tiene dificultades en la escuela, cuidar de un niño o niña con ansiedad o tener que pasar por otra crisis más en el supermercado puede ser suficiente para devolver a una madre a las fauces de la depresión o la ansiedad.

El lado positivo de esto, dice la Dra. Birndorf, es que cuando las madres buscan ayuda para sus hijos, a menudo tienen un momento de claridad sobre su propia salud mental. “Cuando una mamá se tiene que detener y mirar lo que está pasando con su hijo, tiene una buena oportunidad para detenerse y considerar lo que está pasando con ella misma”.

Más allá de la ansiedad propia de la crianza

Dado que cierta cantidad de ansiedad es parte normal del proceso de tener un bebé, muchas madres primerizas asumen, como yo lo hice, que sus preocupaciones son simplemente algo propio de la crianza. “Muchas madres experimentan una ansiedad intensa y terrible, dice la Dra. Birndorf, pero no se dan cuenta de que es un síntoma  del posparto”. Los signos de un trastorno de ansiedad perinatal incluyen:

  • Ansiedad persistente e intensa que está fuera de toda proporción con su experiencia real. Por ejemplo, el temor de que tu bebé que está saludable pueda tener cáncer. O una sensación general de que algo “terrible” podría suceder, cuando las cosas parecen ir bien.
  • Tener insomnio.
  • Imágenes intensas y aterradoras que parecen salir de la nada de algo que podría lastimar a tu bebé, o de que tú le pudieras hacer daño.
  • Sentimientos de desesperanza, inutilidad y miedo.
  • Miedos o preocupaciones que afectan tu capacidad de funcionamiento y que hacen que incluso las tareas más simples, como salir de casa o conducir de un lugar a otro, parezcan peligrosas e insuperables.

Para algunas madres, estos pensamientos se vuelven perturbadores, obsesivos y controladores, y pueden ser un síntoma de una condición distinta llamada trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) del posparto.

Identificar la depresión

De la misma manera, puede ser difícil saber si lo que estás sintiendo es depresión posparto o simplemente los “dolores del crecimiento” como mamá, en especial cuando se está increíblemente agotada y se vive de lo poco que se pueda aprovechar en los cinco minutos antes de que el bebé se despierte. Muchas mujeres experimentan un período de cambios de humor, tristeza o irritabilidad conocido como “baby blues” después de dar a luz, pero para la mayoría los síntomas desaparecen después de unas semanas. Si persisten, o parecen empeorar en lugar de mejorar, podría ser el momento de hablar con un médico. Los síntomas de depresión posparto incluyen:

  • Sentimientos de inutilidad, desesperanza o aletargamiento.
  • Cambios de humor.
  • Llorar todo el tiempo o estallar en lágrimas por una pequeña (o ninguna) razón.
  • Pérdida del apetito o comer como escape emocional.
  • Olvidar dormir cuando el bebé duerme, de modo que no duermes en absoluto. O, al contrario, no hacer nada más que dormir.
  • Falta de resiliencia. Sentirte totalmente abrumada incluso por las tareas más simples.
  • Sentimientos de rabia, estallidos verbales contra amistades, la familia o tu bebé.
  • Sentirte desconectada de tu bebé, o conectada de una manera tan intensa y perturbadora que no lo puedes soportar.
  • Preocuparte de que “nada volverá a ser lo mismo”.

También es probable tener ansiedad y depresión. De hecho, la ansiedad no tratada frecuentemente deriva en depresión.

Por qué cuidar de ti misma es lo correcto

Las madres a menudo pasan por alto sus propios sentimientos y necesidades para ocuparse de los de sus hijos, algo que por muy bien intencionado que sea puede causar un efecto dominó negativo en la salud mental de toda la familia. “Existe este mito generalizado de la supermamá que siempre está cuidando de todos menos de sí misma”, dice la Dra. Birndorf. “Pero cuando la supermamá está en dificultades, esforzarse por salir adelante a menudo le hará más daño que bien”. Si mamá y papá no están bien, es muy difícil que su bebé esté bien”.

Los niños suelen buscar pistas en sus padres sobre cómo comportarse, por lo que cuando enfrentas algún problema como mamá, recuerda que eso ocurre frente a público. Algunos estudios han demostrado que los hijos de mamás y papás con depresión o ansiedad tienden a tener más problemas de comportamiento, de aprendizaje y de salud mental. Por eso es importante obtener ayuda para ti misma, y dar el ejemplo de resiliencia a tus hijos, para que aprendan a manejar las situaciones difíciles de manera saludable.

Autocuidado

Dedicar tiempo a la práctica del autocuidado es importante. El autocuidado puede ser cualquier cosa que te permita alejarte de los factores estresantes y tener un momento para ti misma. Algunos ejemplos son:

  • Tomar un baño cuando tu hija o hijo esté durmiendo, o ver tu programa favorito después de que toda la familia se haya ido a la cama.
  • Salir a cenar fuera.
  • Escribir un diario.
  • Inscribirte a una clase para hacer ejercicio.
  • Meditar durante cinco minutos o usar una app de meditación.
  • Salir a dar un paseo tranquilo.

El autocuidado no tiene que ser lujoso, costoso o consumir mucho tiempo. “Pequeñas acciones pueden ser verdaderamente útiles”, dice la Dra. Birndorf.

Pide ayuda

También es importante dejar de fingir que estás bien cuando no lo estás. Busca el apoyo de tu familia o de amistades. “Dile a las personas que estás enfrentando dificultades y, lo más importante, hazles saber cómo te pueden ayudar”, dice la Dra. Brindorf. Asignar tareas específicas facilitará que las personas ayuden de la manera en que tú realmente necesitas. Por ejemplo, llevar a tu hija o hijo a alguna cita, quedarse a cargo mientras tú y tu pareja salen a solas, o simplemente comunicarse contigo una vez a la semana para ver cómo sigues.

Unirte a comunidades en línea o grupos de Facebook enfocados en la crianza o la salud mental posparto es una buena manera de encontrar apoyo y de conectarte con otras madres. Pero asegúrate de que los grupos o páginas con los que te involucres calmen tus ansiedades, no las aumenten. “Los grupos en línea pueden ser útiles, dice la Dra. Birndorf, pero recuerda que las personas en la web pueden parecer tan autoritarias como tu médico, y estar totalmente, totalmente equivocadas”.

Conectarte con otras madres en persona puede ayudar a aliviar la sensación de aislamiento, y unirse a un grupo de apoyo de PMAD (en inglés) cerca de tu localidad puede ser de gran ayuda, dice la Dra. Birndorf. “El solo hecho de hablar con otras personas que entienden lo que estás pasando te puede quitar un gran peso de encima”.

Busca un tratamiento

La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha demostrado ser muy eficaz en el tratamiento de los trastornos perinatales. Esta terapia enseña a las personas que sus pensamientos, sentimientos y conductas están todos interconectados, de modo que cambiar uno de estos aspectos puede cambiar a los tres. Profesionales clínicos y pacientes trabajan en conjunto para alcanzar las metas, tales como detectar patrones de pensamiento poco útiles y mejorar la resiliencia.

Hay terapeutas que se especializan en PMAD. Pero, dice la Dra. Birndorf, una especialidad no lo es todo. ”El punto es obtener ayuda cuando la necesites. Si atraviesas por una situación difícil, encontrar un terapeuta con quien te sientas cómoda para desarrollar una relación y que sepa comprender tus necesidades es más importante que encontrar un especialista”.

Medicamentos antidepresivos o ansiolíticos también pueden ser una parte importante de la ecuación. Las mujeres que se preocupan por tomar medicamentos durante la lactancia deberían hablar con sus médicos, dice la Dra. Brindorf. “Es absolutamente viable, dice, solamente hay que trabajar con alguien que te pueda ayudar a encontrar la solución correcta”.

Se hace camino al andar

Yo finalmente me lancé y encontré un terapeuta que entiende por lo que he pasado. He empezado a hacerme amiga de otros padres, a pedir ayuda cuando la necesito y he dejado de insistir en que estoy bien cuando no lo estoy. Tengo días fantásticos y otros malos, pero ya no me siento aislada o asustada. Veo a mi hija cuando me mira a la cara, y las líneas del poema de Theodore Rotheke, “The Waking”, cruzan por mi mente: aprendo yendo a donde necesito ir.

“Lo resolveremos juntas”, le digo con una sonrisa.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los PMADS?

Los trastornos perinatales de ansiedad y del estado de ánimo o PMAD son condiciones que se pueden manifestar después del nacimiento del bebé e incluyen depresión, ansiedad, TOC e incluso psicosis. Si no son tratados, los síntomas pueden empeorar con el tiempo.

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad posparto?

Los síntomas de la ansiedad posparto pueden incluir pensamientos catastróficos que parecen surgir de la nada, como temer que tu bebé que está saludable pueda tener cáncer. Cuando los miedos afectan tu capacidad de funcionar (por ejemplo, te da miedo ir al supermercado, así que simplemente no vas) es momento de buscar ayuda.

¿Cuáles son los síntomas de la depresión posparto?

Las mujeres con depresión posparto se suelen sentir menos conectadas con sus hijos. Los síntomas incluyen insensibilidad, sensación de inutilidad o falta de esperanza. Muchas mujeres experimentan cambios en su estado de ánimo, ira, o lloran a menudo. Algunas tienen problemas para dormir, mientras que otras tienen una enorme dificultad para levantarse de la cama.

¿Cómo se tratan los PMADS?

El tratamiento indicado para los PMADS es la terapia, por ejemplo, la terapia cognitivo-conductual (TCC). Los antidepresivos y los ansiolíticos también pueden ayudar.

Última revisión o actualización: 19 de marzo de 2026.

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