Saltar al menú principal Saltar al contenido Saltar al pie de página

Lo sentimos, la página que buscas no tiene versión en español. Puedes hacer una nueva búsqueda o visitar la página de Temas populares.

Obsesiones sexuales y TOC

Aquí explicamos uno de los síntomas del TOC que a menudo es malinterpretado.

Escrito por: Rachel Ehmke

Experto clínico: Jerry Bubrick, PhD

in English

La imagen que más se asociada con el TOC o trastorno obsesivo-compulsivo es la de una persona que se lava las manos de manera compulsiva o que evita tocar a otras personas porque le teme a los gérmenes. Lo que es menos conocido es una persona que evita tocar a las demás porque le preocupa que pudiera ser sexualmente inapropiado. Pero esto también puede ser un síntoma del TOC.

De hecho, las “obsesiones sexuales”, como se las llama, son un componente poco comprendido del TOC que no son infrecuentes entre adolescentes, e incluso niños, señala Jerry Bubrick, PhD, psicólogo clínico, quien trató a muchos niños con TOC en el Child Mind Institute. Además, este tipo de obsesiones suelen aislar a quienes las experimentan, porque se avergüenzan de tener pensamientos sexuales que consideran perturbadores.

Tipos de obsesiones sexuales

Las obsesiones sexuales pueden tomar muchas formas diferentes. Una de las más comunes está relacionada con la homosexualidad. Una joven que es heterosexual se podría obsesionar con la idea de ser lesbiana. Puede que tenga todas las razones para creer que es heterosexual (siempre se ha enamorado de las estrellas de cine masculinas, incluso podría tener novio), pero comienza a preguntarse: ¿Y si soy homosexual? ¿Qué pasa si me atrae esa chica? ¿Eso significa que soy lesbiana? Los niños con esta obsesión podrían tratar de “ponerse a prueba”, al mirar fotos de estrellas del pop y evaluar si las encuentran atractivas o no.

O un niño se podría preocupar por haber hecho o llegar a hacer en el futuro un acto sexual sin consentimiento. Esto puede ser algo tan pequeño como preocuparse por haber ofendido a una compañera cuando la rozó sin querer en un pasillo repleto de gente. O podría estar atormentado por la preocupación de cometer una violación. Puede que en realidad no tenga ningún deseo de cometer una violación, pero la sola posibilidad de que pudiera hacerlo le resulta aterradora. Tal vez camine con las manos en los bolsillos y mantenga una distancia de las personas mayor que lo normal, con el fin de reducir el riesgo de que pueda hacer algo inapropiado.

Quienes tienen obsesiones sexuales también se podrían preocupar por tener deseos sexuales tabú, como pedofilia o incesto. Al igual que en los otros ejemplos, en realidad no experimentan estos deseos, pero les perturba la posibilidad de tenerlos. Estos niños pueden evitar a toda costa quedarse a solas con integrantes de su familia o con otros niños.

Angustia y diagnóstico

Las obsesiones sexuales son como cualquier otra obsesión del TOC, en el sentido de que son pensamientos no deseados e intrusivos que angustian profundamente a quien los experimenta. Es posible que los niños no se puedan concentrar en clases, o socializar con normalidad, debido a la naturaleza incesante de sus pensamientos. Pero con los pensamientos sexuales hay un elemento adicional de vergüenza. “Creo que los niños sienten mucho más temor por esta obsesión que por otras, especialmente porque va en contra de su naturaleza”, dice el Dr. Bubrick. Las obsesiones hacen que los niños duden de ser buenas personas, o les llevan a cuestionar aspectos básicos de su identidad, como su orientación sexual.

También puede ser difícil para estos niños obtener ayuda. “Las obsesiones sexuales generalmente se malinterpretan en el campo de la salud mental”, señala el Dr. Bubrick. “Las personas piensan erróneamente que no son parte del TOC debido a su naturaleza sexual”.

Los profesionales clínicos que desconocen que las obsesiones sexuales pueden ser parte del TOC podrían malinterpretar los síntomas, pensando que son deseos reales y no una fuente de ansiedad extrema. El hecho de que las personas que experimentan estos síntomas también se preocupen por la posibilidad de que sus deseos sean reales, puede agravar la confusión.

“Esto es igual que con otras obsesiones. La diferencia es que [este tipo de obsesiones] les causan mucha ansiedad y angustia a los niños, y empiezan a evitar las situaciones que provocan esos pensamientos”, explica el Dr. Bubrick. “Los pedófilos buscan activamente situaciones para estar a solas con niños y disfrutan esas experiencias, mientras que alguien con TOC que tiene este tipo de obsesiones siente culpa y vergüenza extremas. Evitan esas situaciones y se sienten mal con sí mismos tan solo por pensarlo”.

Búsqueda de consuelo

La búsqueda compulsiva de consuelo es a menudo un síntoma del TOC, y es algo que hacen muchos de los niños que luchan contra las obsesiones sexuales. Un ejemplo común de esto podría ser buscar de manera ansiosa y reiterada el consuelo de parte de su familia. Preguntas repetitivas como “¿esto no significa que soy homosexual, verdad?”, podría ser la primera pista de que algo anda mal.

Los niños también podrían tratar de brindarse a sí mismos este tipo de consuelo de forma reiterada. Es posible que traten de estar hipervigilantes de cuándo se excitan. Podrían intentar “ponerse a prueba” al mirar imágenes para “demostrar” si su obsesión refleja o no un deseo real. En otros casos, podrían tratar de ir en la dirección opuesta y evitar enérgicamente mirar imágenes o ir a lugares donde las personas podrían estar físicamente expuestas, como la playa.

Las compulsiones pueden variar de un niño a otro. “A veces son muy elocuentes sobre las obsesiones y, a veces se mantienen en silencio y no nos enteramos hasta que preguntamos”, dice el Dr. Bubrick.

Tratamiento para las obsesiones sexuales

El tratamiento para el TOC se llama exposición y prevención de respuesta (ERP). La ERP funciona al exponer a los niños a las cosas que les causan ansiedad, de forma gradual y en un entorno seguro. Durante la exposición, los niños aprenden a tolerar su ansiedad, y con el tiempo, descubren que su ansiedad realmente ha disminuido y que pueden asumir exposiciones más desafiantes.

Para asegurarse de que el tratamiento no sea demasiado difícil, el profesional clínico comienza por ayudar a los pacientes a trazar un mapa de sus síntomas, clasificando las cosas que les causan ansiedad, desde un leve estrés hasta un impedimento mayor. Luego abordan los síntomas uno por uno.

En el caso de una niña que siente ansiedad por tocar a otras personas, es posible que comiencen haciendo que toque a alguien en el brazo para llamar su atención. Luego podrían pasar a estrechar la mano de otra persona, y finalmente a abrazar a alguien.

En el caso de que la obsesión se centre en torno a la posibilidad de ser homosexual, el profesional clínico le podría pedir al niño que mire fotos de estrellas de cine en una revista, lea una historia con un personaje homosexual y clasifique a las diez mejores estrellas de cine masculinas. Si el niño tiene cierta ansiedad social porque le preocupa hacer cosas que las personas pudieran interpretar como homosexuales, podría tener que ir a la sección de libros LGBTQ de una librería y hojear los libros.

Si el temor es a sentir atracción por su padre, las exposiciones pueden incluir mirar fotos de su padre, escuchar una grabación de su padre hablando y estar en una habitación con su padre, todo sin sentir ansiedad.

“Seguramente te puedes imaginar cuán perturbadoras pueden ser estas obsesiones en el contexto de un niño o adolescente”, dice el Dr. Bubrick. “Caminar por los pasillos, estar entre grandes multitudes, las fiestas de pijamas, las actividades después de la escuela, pasar tiempo con la familia, todo esto puede ser difícil”. Las obsesiones se pueden sentir desesperanzadoras para las familias y los niños que luchan contra ellas. Pero con el tratamiento adecuado, los niños pueden aprender a manejar sus síntomas y después pueden volver a ser tan solo niños.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los pensamientos sexuales intrusivos?

Los pensamientos sexuales intrusivos son pensamientos sexuales no deseados que provocan un profundo malestar a la persona que los experimenta. Por ejemplo, a un niño le podría preocupar haber hecho o hacer en el futuro algo sexual sin consentimiento.

¿Cómo detener los pensamientos sexuales intrusivos?

Los pensamientos sexuales intrusivos se detienen con una terapia llamada exposición y prevención de respuesta (ERP). La ERP funciona al exponer a los niños a las cosas que les causan ansiedad de forma gradual y en un entorno seguro.

Última revisión o actualización: 13 de febrero de 2026.

Conoce más sobre nuestro Centro de recursos para las familias y nuestra misión editorial.

Lectura relacionada

Más relacionadas