El trastorno bipolar y el abuso de sustancias

El trastorno bipolar, también conocido como trastorno maníaco-depresivo, consiste en episodios de depresión grave y períodos de manía o hipomanía —euforia, falta de juicio y actividad de riesgo extremo— en un ciclo a menudo debilitante. Suele comenzar a finales de la adolescencia o principios de la edad adulta.

Síntomas

Los adolescentes y adultos jóvenes con trastorno bipolar mostrarán signos tanto de depresión (tristeza prolongada, falta de interés en las cosas que antes disfrutaban, sueño excesivo) como de manía (períodos de excitación o irritabilidad, confianza exagerada en sí mismos, incluso imprudencia). Para muchos, la aparición del trastorno bipolar se caracteriza por un episodio depresivo; en otros, es un episodio maníaco. La duración y la frecuencia de los episodios depresivos y maníacos varían bastante, especialmente en las personas más jóvenes.

Estar atentos a los síntomas de la manía es particularmente importante si alguien ya tiene síntomas depresivos. El trastorno bipolar con un componente maníaco que pasa desapercibido puede ser diagnosticado erróneamente como un trastorno depresivo mayor, pero los medicamentos utilizados para tratar la depresión pueden ser peligrosos para alguien con trastorno bipolar, lo que hace que el diagnóstico exacto sea muy importante.

Señales de manía en el trastorno bipolar:

  • Cambios drásticos de personalidad
  • Excitación e irritabilidad
  • Exagerada confianza en sí mismo
  • Pensamientos grandilocuentes y delirantes
  • Imprudencia
  • Disminución de la necesidad de dormir
  • Aumento de la locuacidad, pensamientos acelerados y atención dispersa
  • Episodios psicóticos, o rupturas de la realidad

Señales de depresión en el trastorno bipolar:

  • Pérdida de interés o placer en las cosas que antes se disfrutaban
  • Notable pérdida o aumento de peso
  • Disminución o aumento de la necesidad de dormir
  • Aletargamiento o fatiga
  • Sentimientos de desesperanza, impotencia, inutilidad
  • Culpa excesiva o inapropiada
  • Preocupación por la muerte, ideación suicida o un intento de suicidio real

Los episodios psicóticos en los jóvenes con bipolaridad —esencialmente rupturas de la realidad— pueden ocurrir durante los episodios maníacos y los episodios depresivos graves. Durante un episodio maníaco, estos pueden incluir pensamientos delirantes, como proclamar, “¡Puedo volar!” La psicosis suele ser la primer señal externa del trastorno bipolar.

Tratamiento del trastorno bipolar

La medicación es esencial para el tratamiento del trastorno bipolar, así como la participación de toda la familia.

La medicación de primera línea que se utiliza para tratar el trastorno bipolar suele ser un estabilizador del estado de ánimo, como el litio y diversos anticonvulsivos ( fármacos anticonvulsivos), que suelen ser eficaces para tratar los síntomas maníacos y reducir la frecuencia y la gravedad de los episodios maníacos y depresivos. En los niños y adolescentes, los medicamentos antipsicóticos pueden utilizarse como tratamientos de primera línea para los episodios maníacos agudos. Se pueden recetar otros medicamentos para tratar síntomas como la psicosis (antipsicóticos) o los problemas para dormir (medicamentos contra la ansiedad). Muchas personas con trastorno bipolar toman más de un medicamento que requieren el control de un médico experimentado.

El trastorno bipolar suele tratarse con terapia cognitivo-conductual (TCC) además de los medicamentos. La TCC ayuda a los niños y adolescentes que padecen el trastorno a comprender qué es lo que desencadena sus episodios, cómo sus pensamientos influyen en sus sentimientos y cómo controlarlos y manejarlos. Una forma especializada de TCC llamada terapia de ritmos sociales ayuda a reducir los síntomas al fomentar rutinas regulares y predecibles. La terapia familiar se emplea a menudo para que los padres y otros miembros de la familia hagan un seguimiento de los síntomas y controlen los niveles de estrés para evitar la aparición de episodios maníacos o depresivos.

El trastorno bipolar y su interacción con el abuso de sustancias

Casi el 60 por ciento de los individuos con trastorno bipolar tienen un trastorno de abuso de sustancias concurrente. Muchos adolescentes y adultos jóvenes reciben un diagnóstico de trastorno bipolar después de buscar ayuda para los problemas de abuso de sustancias, ya que las drogas pueden provocar los episodios maníacos que son la señal más visible del trastorno bipolar.

Los síntomas conductuales del trastorno bipolar también suelen provocar problemas de abuso de sustancias. La impulsividad es un síntoma que define el trastorno bipolar, no sólo durante un episodio maníaco, sino también entre los episodios. Por lo tanto, los jóvenes con trastorno bipolar son siempre más propensos a experimentar con drogas y alcohol.

Por último, como sucede con muchos trastornos, el consumo de drogas y alcohol complica el diagnóstico y dificulta el tratamiento. Los medicamentos utilizados para controlar el trastorno bipolar tienen efectos secundarios, como el aumento de peso y la lentitud, lo cual no gusta a los jóvenes y a menudo se niegan a tomarlos. Además, durante las etapas estables pueden estar convencidos de que no necesitan ayuda o prefieren automedicarse. El incumplimiento de la medicación es una consecuencia común del abuso de sustancias en el trastorno bipolar, y provoca un aumento de la frecuencia y la gravedad de los episodios del estado de ánimo.

Las drogas que suelen utilizar los jóvenes con trastorno bipolar, como la nicotina y el alcohol, también presentan una verdadera barrera química para la eficacia del tratamiento. La nicotina compite con las enzimas necesarias para que los medicamentos funcionen en el cuerpo, y los efectos del alcohol en el hígado también disminuyen la disponibilidad de esas enzimas. Estas drogas literalmente cambian la forma en que el cuerpo de una persona responde a los medicamentos psiquiátricos, lo que lleva a un efecto más reducido o mayor que lo esperado. Los padres y los adultos involucrados pueden ayudar a explicar la importancia de la adherencia a la medicación, y las interacciones con otras sustancias.