l trastorno límite de la personalidad y el abuso de sustancias

El trastorno de la personalidad límite (BPD, por sus siglas en inglés) ha sido históricamente difícil de entender y enfrentar para los jóvenes y sus familias. Los síntomas son una dolorosa mezcla de confusión emocional y un profundo sentimiento de inestabilidad, relaciones volátiles y comportamiento autodestructivo, incluyendo intentos de suicidio.

Las personas que desarrollan BPD son por temperamento altamente sensibles y reactivos emocionalmente. Cuando sus sentimientos muy intensos son crónicamente desestimados como si fueran una reacción exagerada, tienen dificultad para manejar sus emociones, y a menudo se ven abrumados por una intensa ira y sentimientos de abandono, vacío, vergüenza y autodestrucción.

Si bien en el pasado el BPD no se diagnosticaba antes de los 18 años, ahora se reconoce que su aparición suele ser en la adolescencia. Cuanto antes comience el tratamiento, mejor será el resultado.

Síntomas del trastorno de la personalidad límite

Estos son los criterios utilizados para diagnosticar el trastorno de personalidad límite:

  • Esfuerzos frenéticos para evitar el abandono, real o imaginario
  • Un patrón de relaciones inestables e intensas
  • Una imagen o sentido del yo inestable
  • Impulsividad peligrosa como encuentros sexuales inseguros, abuso de sustancias
  • Comportamiento suicida recurrente, gestos o amenazas, o comportamiento auto-mutilante
  • Inestabilidad emocional debido a la alta reactividad
  • Sensaciones crónicas de vacío
  • Cólera inapropiada, intensa o dificultad para controlar la ira
  • Paranoia transitoria relacionada con el estrés o síntomas disociativos graves

Una persona joven con BPD puede ser demasiado sensible a la forma en que sus amigos o compañeros de estudio piensan o actúan, y veloz para interpretar las cosas negativamente. Desaires menores son tomados como evidencia de abandono, y la reacción puede ser rápida e intensa. Ella o él puede pasar de un “te amo” a un “te odio” en un instante.

Los jóvenes con BPD a menudo encuentran formas poco saludables de manejar sus emociones, incluyendo el uso de sustancias, el sexo riesgoso, la búsqueda temeraria de emociones y las auto-lesiones como cortarse, rascarse y abrir heridas.

Tratamiento del trastorno de la personalidad límite

El tratamiento estándar para el trastorno de la personalidad límite es la terapia de comportamiento dialéctico (DBT, por sus siglas en inglés). La DBT enseña a los pacientes habilidades para regular emociones abrumadoras y detener los comportamientos autodestructivos. Mientras que en el pasado el BPD se consideraba en gran parte resistente al tratamiento, los estudios a largo plazo muestran que aquellos tratados con DBT tienen un buen pronóstico: En un estudio el 74% de los participantes no tenían síntomas activos después de 6 años.

Los medicamentos no pueden tratar el BPD en sí mismo, pero pueden ser usados para reducir síntomas específicos, incluyendo la agresión y la ansiedad. A menudo se diagnostica erróneamente a los jóvenes con BPD con el trastorno bipolar, la depresión o el TDAH, y se les puede administrar medicamentos que son ineficaces o dañinos. Al igual que con el trastorno bipolar, la identificación temprana por parte de un profesional clínico es muy importante.

La hospitalización puede ser necesaria para los jóvenes que corren el riesgo de autolesionarse.

El trastorno límite de la personalidad y su interacción con el abuso de sustancias

El abuso de sustancias es muy común en los adolescentes y adultos jóvenes con BPD. El alcohol, la nicotina y la marihuana son las sustancias más utilizadas, y los estudios muestran que hasta la mitad de todos los pacientes con BPD cumplen con los criterios para un trastorno por abuso de sustancias.

Los jóvenes con BPD tienden a usar las drogas o el alcohol no para drogarse sino para sentirse menos vacíos o para mitigar los sentimientos dolorosos, incluyendo el odio a sí mismos.

El alcohol y otras sustancias empeoran los síntomas del BPD, aumentando la paranoia y la impulsividad. Los jóvenes con BPD que consumen tienen más probabilidades de tener encuentros sexuales de riesgo, contraer enfermedades de transmisión sexual y hacer intentos de suicidio más graves. El abuso de sustancias también interfiere con el tratamiento del BPD.