Una introducción a los trastornos concurrentes

Prevalencia de trastornos concurrentes

Más de 2,3 millones de adolescentes (de 12 a 17 años) y 7,7 millones de adultos jóvenes (de 18 a 25 años) consumieron drogas ilegales o utilizaron indebidamente medicamentos de venta con receta en los Estados Unidos en 2014. Alrededor de 2,9 millones de adolescentes y 20,8 millones de adultos jóvenes —más de la mitad de la población de adultos jóvenes— consumieron alcohol durante el último mes.

Los trastornos de salud mental son un tema de cada vez mayor preocupación para los adultos jóvenes. Uno de cada cinco adolescentes tiene un trastorno de salud mental. Los más comunes son los trastornos de ansiedad, la depresión y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Los jóvenes también parecen estar lidiando con el trastorno bipolar, la esquizofrenia y el trastorno límite de la personalidad.

Factores de riesgo

Los trastornos de salud mental y el uso de sustancias están estrechamente vinculados. Cuando a una persona joven no se le ha diagnosticado o atendido oportunamente un trastorno de salud mental, con frecuencia intentará automedicarse o autotratarse con drogas o alcohol. Los estudios demuestran que el TDAH, los trastornos de ansiedad, el trastorno de estrés postraumático y la depresión aumentan el riesgo de consumo de drogas y de dependencia en los adolescentes.

Al mismo tiempo, el uso de sustancias plantea un grave riesgo de desarrollar un trastorno de salud mental. El consumo excesivo de marihuana es un factor de riesgo demostrado para desencadenar episodios de psicosis, en particular en las personas con antecedentes familiares de trastornos psicóticos. El uso indebido de medicamentos de venta con receta, como los estimulantes o determinados antidepresivos, puede provocar estados de ánimo maníacos o inusualmente irritables.

Afortunadamente, las investigaciones también demuestran que la identificación y el tratamiento de los trastornos de la salud mental pueden reducir el consumo de sustancias. Del mismo modo, la reducción del uso de sustancias puede mejorar los resultados del tratamiento de los trastornos de salud mental.