El tratamiento de la salud mental de los niños se divide en dos grandes categorías: la terapia y la medicación.

En la terapia, el médico trabaja con el niño y sus padres para reducir los síntomas que le causan problemas, como la ansiedad, la depresión o el comportamiento problemático. En las sesiones de terapia, los niños y sus padres aprenden qué podría estar causando los síntomas (a esto se le llama psicoeducación). Y los niños, con el apoyo de los padres, aprenden habilidades que les permitirán sentirse mejor y manejar su comportamiento de una mejor manera.

En el tratamiento farmacológico, un médico o un enfermero profesional (nurse practitioner) recetan medicamentos que ayudarán a reducir los síntomas del niño. Una vez que el niño haya empezado a tomar la medicación, el médico supervisará muy de cerca al niño para asegurarse de que la medicación está funcionando y de que esa cantidad es la correcta. Es posible que hagan ajustes con la dosis para encontrar la que mejor funcione. Después, el médico se reunirá con el niño y con los padres a los pocos meses para ver cómo está el niño y si la medicación sigue funcionando.

Los tratamientos para los trastornos mentales están descritos como “basados en evidencia” si se han probado en muchos niños en estudios y han demostrado su eficacia.

La terapia combinada con la medicación es a veces el tratamiento más eficaz para los niños, particularmente para los que presentan síntomas graves.

Terapia cognitivo-conductual

Muchas terapias basadas en evidencia para los problemas de salud mental son una forma de terapia cognitivo-conductual o TCC. La TCC (CBT, por sus siglas en inglés) es un enfoque basado en habilidades en el que un terapeuta enseña al niño y a sus padres a realizar cambios en su manera de pensar y en su comportamiento, con el fin de reducir los síntomas que les provocan malestar. Esos podrían ser ansiedad, depresión o problemas de conducta. Los niños aprenden estas habilidades en las sesiones de terapia y las practican en casa.

Las sesiones de terapia suelen durar varios meses, hasta que los síntomas del niño están controlados. Eso puede significar que se sienten mejor, que regresan a la escuela o que son capaces de controlar los problemas de comportamiento que estaban interfiriendo en su vida. Las sesiones pueden ser menos frecuentes durante un periodo de tiempo antes de terminar, y pueden empezar de nuevo si el niño tiene problemas o necesita una sesión de “refuerzo”.

La TCC está especializada en cada tipo de problema de salud mental, desde la ansiedad y la depresión hasta el trauma y la psicosis. El terapeuta enseña habilidades en una secuencia específica que ha demostrado ser exitosa para los niños con ese problema específico. (Para ver una lista de las terapias basadas en evidencia y para qué se utilizan, lea nuestra Guía de tratamientos conductuales). Utilizar las técnicas adecuadas es importante: El profesional clínico apropiado para su hijo será aquel que tenga experiencia en la terapia concreta que su hijo necesita.

Medicación

Algunos problemas de salud mental responden bien al tratamiento con medicamentos. O la medicación puede combinarse con la terapia para ayudar a los niños a progresar al máximo.

Hay varios tipos de medicación para los problemas de salud mental, como los ansiolíticos, los antidepresivos y los antipsicóticos. Estas categorías podrían ser confusas puesto que los medicamentos pueden ser útiles para varios tipos de problemas diferentes. Por ejemplo, la medicación que suele funcionar mejor para los niños con ansiedad es una forma de antidepresivo. Los medicamentos antipsicóticos se utilizan a veces para problemas graves de comportamiento, incluso cuando no hay psicosis. Es importante asegurarse de que el médico que prescribe la medicación a su hijo tiene experiencia en el tratamiento de niños que tienen problemas similares a los de su hijo.

El éxito de estos medicamentos depende de la dosis correcta, lo que implica empezar con una dosis baja e ir aumentando gradualmente hasta encontrar el nivel más eficaz. Es importante asegurarse de que el médico tenga tiempo suficiente para trabajar con usted y su hijo hasta que la medicación tenga éxito, así como para controlar a su hijo a medida que crece para hacer los cambios necesarios.

Si la medicación que se recetó a su hijo no funciona, una posible razón puede ser que el diagnóstico de los problemas de su hijo no sea el correcto. Por ejemplo, si su hijo tiene problemas de concentración en la escuela, y es diagnosticado con TDAH, se le podría recetar medicación estimulante para el TDAH. Pero si en realidad el niño no presta atención porque tiene ansiedad no reconocida, la medicación estimulante puede no resolver el problema.

Un niño también puede tener varios problemas distintos, y la medicación que lo ayuda para uno puede no funcionar para el otro. Algunos niños reciben más de un medicamento. Si su médico le recomienda añadir un segundo (o tercer) medicamento, lea a qué debe estar atento.