Saltar al menú principal Saltar al contenido Saltar al pie de página

Lo sentimos, la página que buscas no tiene versión en español. Puedes hacer una nueva búsqueda o visitar la página de Temas populares.

Entender el TOC religioso

Cuando la motivación es ansiedad, y no fe.

Escrito por: Rachel Ehmke

Experto clínico: Jerry Bubrick, PhD

in English

Por lo general, las familias con creencias religiosas reciben bien cuando los niños expresan su fe y sus fuertes principios morales. Pero hay veces en que la fe se puede convertir en una obsesión y, en lugar de consuelo, los niños experimentan ansiedad extrema cuando sienten que están violando las normas religiosas, así como desesperación por corregir lo que creen que son sus errores. Esto es lo que sucede cuando los niños desarrollan un trastorno obsesivo-compulsivo o TOC que se manifiesta en su religión.

No todas las personas con TOC desarrollarán obsesiones o compulsiones religiosas, pero es un tema bastante común. Otros temas comunes incluyen obsesión por la limpieza, la simetría y los “malos pensamientos”, incluidas las obsesiones sexuales.

A veces puede parecer que la fe de una persona está causando sus síntomas, pero la religión es más como un transeúnte desafortunado a lo largo del viaje. Cuando pensamos en una persona con TOC que se preocupa por los gérmenes y se lava las manos de forma compulsiva, nos queda claro que los gérmenes no están causando su comportamiento, es el TOC el responsable de ello. El TOC religioso funciona de la misma manera.

“Puede pasar en cualquier religión, pero no se trata de la religión, se trata del trastorno obsesivo-compulsivo, explica Jerry Bubrick, PhD, psicólogo clínico que trató a muchos niños con TOC en el Child Mind Institute. “No tratamos a personas con TOC religioso como si fueran fanáticos religiosos, tratamos la condición”.

¿Qué es el trastorno obsesivo-compulsivo religioso?

El TOC religioso (obsesión religiosa) a veces también se denomina “escrupulosidad”. Ya no usamos la palabra escrúpulo, pero significa un temor moral o una punzada de conciencia. La palabra de la que proviene en latín significa literalmente una roca afilada o gravilla, y Cicerón la usó figurativamente para describir una sensación incómoda o ansiosa, como lo que sentiría una persona si tuviera una piedrecita en su zapato.

En el caso del TOC religioso, o escrupulosidad, en lugar de una piedrecita en el zapato, una persona tiene problemas religiosos, pero son igual de persistentes e inquietantes.

Por ejemplo, alguien con escrupulosidad se podría preocupar de no haber dicho un rezo correctamente, tal vez algunas de las palabras estaban fuera de orden, o no lo dijo con la debida reverencia. Podría temer algunas consecuencias religiosas por esto, por lo que vuelve a repetir la oración, y posiblemente una tercera y cuarta vez, como una corrección. Se podría preocupar de no hacer suficientes buenas obras o de solo hacer buenas obras por razones egoístas. Podría preocuparse por tener pensamientos blasfemos y ofender a Dios.

¿Hice eso para Dios o para el diablo?

El Dr. Bubrick trató a un niño de 12 años llamado Matt que tenía TOC religioso. La familia de Matt era religiosa, pero no demasiado religiosa. La escrupulosidad de Matt era debilitante.

“Le preocupaba literalmente todo lo que hacía: ‘¿Hice eso porque Dios quería que lo hiciera o lo hice por el diablo?’. Abrir puertas, sentarse, ponerse de pie o hacer su tarea. Cada acción individual le preocupaba si era por la razón correcta o por la incorrecta”.

Agonizar por todo lo que hacía era agotador, por lo que Matt comenzó a evitar hacer las cosas porque, razonó, era más seguro. Una de las cosas que dejó de hacer fue comer, y bajó tanto de peso que tuvo que ser hospitalizado.

Matt también tenía compulsiones o cosas que hacía para tratar de aliviar su ansiedad. Había un rezo en particular que repetía, llevaba una biblia con él durante el día, y por la noche, se acostaba con una biblia debajo de su almohada y una a cada lado de su cabeza. Les pedía a sus abuelos repetidamente que lo tranquilizaran cuando se sentía preocupado.

Buscar ayuda para la escrupulosidad

El tratamiento para el TOC siempre comienza con ayudar a los jóvenes y sus familias a entender cómo sus síntomas son causados por el TOC. Las obsesiones y compulsiones que experimentan las personas son poderosas. En el caso de Matt, lo suficientemente poderosas como para llevarlo al hospital, pero entender cómo funciona el trastorno comienza a devolverle a las personas parte de ese poder.

Las personas con TOC realizan compulsiones para defenderse o neutralizar la ansiedad que sienten, que es causada por cosas como pensamientos, imágenes o impulsos no deseados. Estas son conocidas como obsesiones. Pero las personas con TOC no siempre se dan cuenta de que un trastorno de salud mental está detrás de estos pensamientos y comportamientos. En el caso de la escrupulosidad, podrían confundir el rezo compulsivo como una respuesta apropiada a un pensamiento blasfemo. No se dan cuenta de que su TOC está detrás del pensamiento.

Es esencial ayudar a las personas a entender lo que proviene del TOC y lo que proviene de la religión. “Si quieres orar porque te trae paz y te hace sentir una mayor conexión espitirual, eso es maravilloso. Pero si estás orando porque temes que si no lo haces te castigarán, entonces tal vez eso sea más TOC”, explica el Dr. Bubrick.

Exposición y prevención de respuesta

El tratamiento para el TOC se llama exposición y prevención de respuesta (ERP). Este tratamiento funciona al exponer a las personas a las cosas que les causan ansiedad, de forma gradual y en un entorno seguro.

El paciente que hace la exposición aprende a tolerar la ansiedad que siente y, con el tiempo, descubre que su ansiedad realmente ha disminuido. Entonces, puede a asumir exposiciones más desafiantes.

Para asegurarse de que las exposiciones no sean demasiado difíciles, paciente y profesional clínico trabajan conjuntamente al inicio del tratamiento para clasificar los desencadenantes de ansiedad, desde algo que provoque un estrés menor hasta una gran preocupación. Luego abordan los síntomas, uno por uno.

En el caso de Matt, muchas de sus exposiciones involucraron su ansiedad acerca del diablo. “Hacíamos cosas como escuchar canciones que incluían la palabra ‘diablo’, porque desde que escuchaba la palabra diablo en una canción, la apagaba”, dice el Dr. Bubrick. También escucharon música con la palabra “infierno”, comieron pastelitos “devil dogs” (perros del diablo) e hicieron una camiseta para que Matt la usara con el número 666. Estos fueron grandes avances para quien había sido efectivamente inmovilizado por su ansiedad, pero los pasos se fueron tomando de manera gradual y con gran cuidado. “Estábamos rompiendo la asociación entre Dios y el miedo”, explica el Dr. Bubrick.

Reconsiderar las acciones para tranquilizar a los niños

Otra parte muy importante del tratamiento es enseñar a otras personas en la vida del niño cómo reaccionar ante el TOC. Una gran parte del trastorno incluye pedir a otras personas que les brinden consuelo y confirmaciones . Esto se puede manifestar de diferentes formas, que incluyen:

  • Hacer preguntas, como “¿acabo de cometer un pecado?” y sentir la necesidad de una respuesta definitiva.
  • Querer que las personas participen en rituales, como el rezo compulsivo.
  • Exigir que otras personas eviten aquello que les provoca ansiedad, como no decir ciertas palabras o realizar ciertas actividades en su presencia.

Recibir consuelo hace que el niño se sienta mejor en el momento, así que las familias lo proporcionan porque piensan que están ayudando. Pero la búsqueda de tranquilidad es solo otra compulsión, y cuando las personas proveen esa tranquilidad, están participando en la compulsión e, inadvertidamente, alimentando el TOC.

Eso se debe a que recibir consuelo una vez nunca es suficiente para una persona con TOC. Las solicitudes vendrán una y otra vez en un ciclo interminable que no aborda la raíz de la ansiedad, y realmente hace que la ansiedad se haga más fuerte. También hace que las personas con TOC se sientan dependientes de quienes les rodean para sentirse (temporalmente) mejor. Los psicólogos llaman a este proceso de consuelo “adaptación”.

Como parte del tratamiento, el Dr. Bubrick explica a los integrantes de la familia cómo reconocer los síntomas del TOC y cómo evitar la adaptación, y en vez de eso alentar a los niños a usar las habilidades que están aprendiendo en terapia para lidiar con sus sentimientos de ansiedad de una manera más saludable y productiva.

Incluir a los líderes religiosos

En el caso de la escrupulosidad, a menudo tiene sentido que los líderes religiosos también conozcan el TOC. Esto se debe a que a menudo las personas con TOC se acercan a ellos en búsqueda de consuelo y, naturalmente, creen que es su función proporcionar orientación y responder preguntas.

El Dr. Bubrick da un ejemplo de haber tratado a un niño que estaba preocupado por ofender a Dios, por lo que buscaba mucho consuelo por parte de su pastor.

“Hablé con su pastor y le expliqué la diferencia entre el TOC y la escrupulosidad versus ser religioso. El pastor lo entendió muy fácilmente porque le había pedido consuelo miles de veces. Entonces le enseñé a darle el mismo tipo de apoyo que le enseñaría a la familia”.

Eso incluye negarles a los niños las respuestas definitivas a las preguntas religiosas que a menudo buscan. Como dice el Dr. Bubrick: “No puedes responder todas las preguntas. En algún momento solo debes tener fe”.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se trata el TOC religioso?

El TOC religioso se trata con terapia de exposición y prevención de respuesta, del mismo modo que se tratan otros tipos de TOC. En primer lugar, el terapeuta ayuda al paciente a entender qué es el TOC y, a continuación, lo expone lentamente a aquello que teme. Esto le enseña a tolerar la ansiedad sin recurrir a las compulsiones, y su ansiedad disminuye con el tiempo.

Última revisión o actualización: 13 de febrero de 2026.

Conoce más sobre nuestro Centro de recursos para las familias y nuestra misión editorial.

Lectura relacionada

Más relacionadas