“Siempre sé cuando está comenzando”, dice Lily, de 17 años, suspirando. “Me siento cansada, triste y gorda. Me da rabia y me enojo por las cosas más pequeñas y tontas. Sé que no es real, pero como quiera se siente tan mal”.

Para la mayoría de las mujeres y las adolescentes los períodos son solo una parte de la vida. En el peor de los casos, un inconveniente mensual, en el mejor de los casos, un recordatorio de que nuestros cuerpos están bien, funcionando como se supone que deben hacerlo. Pero para las niñas como Lily que tienen un trastorno disfórico premenstrual (TDPM), el inicio de la menstruación puede parecer una semana de infierno total.

¿Qué es el TDPM?

Al igual que su primo más conocido pero menos extremo, el síndrome premenstrual (SPM), el TDPM es una constelación de síntomas físicos y emocionales. Ocurren durante lo que se llama la fase lútea del ciclo menstrual, justo antes de su período, cuando el útero se prepara para la posibilidad de un embarazo con un aumento de hormonas.

Los síntomas de TDPM y SPM a menudo parecen similares e incluyen:

  • Mal humor: sentimientos de depresión, ansiedad, irritabilidad o incluso ira que parecen surgir de la nada
  • Llanto excesivo o llanto sin razón
  • Sentirse abrumado o como si apenas estuviera sobreviviendo
  • Intensa sensibilidad al rechazo: preocuparse de que todos estén enojados o infelices con usted
  • Problemas para concentrarse o dificultad para mantenerse enfocada en una tarea
  • Aumento o disminución del apetito.
  • Molestias físicas: agotamiento, distensión abdominal, calambres, dolores de cabeza, senos sensibles y dolores corporales
  • Los síntomas generalmente comienzan 5-8 días antes de su período, pero pueden comenzar antes de eso y desaparecer una vez que comienza el período. El inicio de TDPM puede ser en cualquier momento después de la pubertad.

Entonces, ¿cuál es la diferencia?

Se estima que el 75 por ciento de las mujeres y las niñas experimentan algunas molestias emocionales y físicas alrededor de sus períodos, pero el impacto del síndrome premenstrual en sus vidas suele ser relativamente leve. Los síntomas de TDPM son mucho más graves y a menudo causan problemas que persisten incluso después de que la caja de tampones vuelve a estar en el gabinete.

“Todas podemos tener cambios de humor antes del comienzo de nuestros períodos, pero en el caso del TDPM estamos hablando de sentirnos como una persona diferente”, dice la Dra. Stephanie Samar, psicóloga clínica que trabaja con mujeres jóvenes en Child Mind Institute. Solo es TDPM si está perjudicando seriamente.

Por ejemplo:

  • Una niña con síndrome premenstrual puede sentirse cansada o un poco fuera de sí. Una niña con TDPM podría ser casi incapaz de levantarse de la cama o tener dificultades para concentrarse incluso en tareas simples.
  • Una chica con síndrome premenstrual puede sentirse malhumorada o frustrada. Una niña con TDPM puede sentir momentos de ira irracional, encontrarse peleando con sus seres queridos de la nada o terminar dañando amistades o relaciones románticas.
  • Una chica con síndrome premenstrual puede ser más emocional y llorar por cosas como anuncios tristes. Es probable que una niña con TDPM experimente sentimientos más parecidos a un episodio depresivo mayor, incluidos sentimientos de desesperanza, inutilidad, miseria e incluso pensamientos suicidas.

El TDPM es causado por una mayor sensibilidad a las hormonas estrógeno y progesterona, que aumentan durante la semana anterior a la menstruación. En 2017, los investigadores de los Institutos Nacionales de Salud encontraron evidencia de que el TDPM es probablemente genético. Las niñas cuyas madres tienen antecedentes de síntomas premenstruales severos tienen más probabilidades de tener TDPM.

Los efectos colaterales

Cuando el TDPM está en pleno apogeo, las niñas son más sensibles y responden de manera más temeraria e intensa a cualquier cosa que se lea como rechazo. Algo así como un comentario casual de su novio o la falta de voluntad de un hermano para apagar el televisor, puede desencadenar una gran crisis.

Uno de los aspectos más difíciles del TDPM es que aunque los síntomas que causan estas explosiones desaparecen una vez que las niñas tienen sus períodos, los conflictos resultantes, las dificultades académicas y los problemas interpersonales no lo hacen. “Me llega el período y me siento bien de nuevo”, dice Lily, “pero para entonces ya había hecho tanto daño que casi no importaba. Me sentía mejor, pero los problemas seguían ahí”.

Seguimiento de síntomas

Después de una semana premenstrual particularmente horrible durante la cual se había perdido una tarea importante, se saltó la práctica de natación y “peleó básicamente con todos”, la madre de Lily sugirió que hablaran con su ginecólogo. El médico le dijo a Lily que empezara a registrar sus síntomas.

El seguimiento es el primer paso para determinar si alguien tiene TDPM. Para hacer un diagnóstico, los expertos requieren un seguimiento durante un mínimo de dos ciclos que muestren patrones constantes en el comportamiento y el estado de ánimo. Si cree que su hija podría tener TDPM, trabaje con ella para marcar los síntomas: qué son, qué tan mal se ponen y cuánto duran. Los calendarios en papel funcionan bien, y muchas aplicaciones de seguimiento de períodos tienen una función que permite a las usuarias registrar síntomas. Las adolescentes pueden rastrear solas, o los padres pueden hacerlo con ellas.

Hable con su doctor

Una vez que se haya realizado un seguimiento de dos o más ciclos, haga una cita para hablar con un ginecólogo. Informe al médico que cree que su hija puede tener TDPM y comparta la información de seguimiento que ha reunido. Dado que TDPM todavía es un diagnóstico relativamente nuevo, algunos médicos pueden necesitar tiempo para investigar las mejores opciones de tratamiento para su hija.

Es importante encontrar a alguien que sea considerado y minucioso, señala la Dra. Samar. “Si cree que este diagnóstico encaja pero su médico no está escuchando o está minimizando sus preocupaciones, considere pedir una segunda opinión”, agrega. “Necesita encontrar a alguien que comprenda sus preocupaciones y las tome en serio”.

Medicamentos

En algunos casos, los médicos pueden recomendar medicamentos como tratamiento para el TDPM. Las píldoras anticonceptivas son a menudo la primera opción porque pueden ayudar a regular y equilibrar los cambios hormonales premenstruales. En algunos casos, los médicos pueden recetar antidepresivos. Si su hija ya toma antidepresivos, su médico puede recomendar aumentar la dosis durante la semana cuando sus síntomas son más intensos.

Planificación y administración

La misma información que recopiló en el seguimiento también puede facilitar la realización de andamios preventivos en el hogar. “Saber cómo le afecta su TDPM es una información poderosa”, dice la Dra. Samar. “Planificar con anticipación puede ayudar a minimizar el impacto”.

Planificar cómo manejará el estrés, las interacciones interpersonales y los síntomas físicos mientras se siente bien, puede ayudarla a superar situaciones difíciles cuando se siente mal.

  • Si a menudo se mete en peleas, podría evitar hacer grandes planes sociales, como fiestas o citas. Si surgen problemas, podría llegar a un acuerdo para volver a hablar sobre las molestias o conflictos cuando se sienta bien otra vez.
  • Abastezca la casa de alimentos saludables y planee beber mucha agua.
  • El alcohol a menudo puede empeorar los síntomas. Si es mayor de edad, podría comprometerse a no beber hasta después de su período.
  • Fomentar el ejercicio. “Sabemos que el ejercicio es de gran ayuda cuando se trata del TDPM”, dice la Dra. Samar. Ayúdela a moverse. Inscribirse en una clase de yoga o planear salir a correr puede ayudar a aliviar los síntomas y ayudarle a sentirse más relajada.
  • Las niñas también pueden usar técnicas cognitivas de comportamiento para ayudar a manejar algunas de las emociones más rebeldes, dice la Dra. Samar. “Trata de desafiar los pensamientos y emociones que sabes que podrían estar fuera de proporción cuando puedas”, sugiere. “Disminuya la velocidad y tómese un segundo para decir: ¿Estoy respondiendo de esta manera porque realmente estoy tan molesto? ¿O estoy respondiendo de esta manera porque ahora estoy más sensible?”

Mientras más niñas desarrollen y practiquen habilidades de afrontamiento, mejor serán para mitigar el impacto del TDPM, algo que será aún más importante a medida que crezcan, dice la Dra. Samar. “TDPM no desaparece. Así que estas son habilidades que necesitarán toda su vida”.

Tomándolo en serio

“Este es un trastorno grave, pero históricamente no lo hemos tratado como tal”, dice la Dra. Samar. “Muchas mujeres y niñas que padecen TDPM ni siquiera son conscientes de que está fuera del ámbito del funcionamiento normal”. Lily se cuenta entre ellas. Desde que llegó a la pubertad a los 13 años, había asumido que sus síntomas eran una parte normal, aunque horrible, de tener su período. “Pensé que esto era por lo que todas pasaban, dice, “y así era como tenía que ser”.

Una de las primeras cosas que las niñas con TDPM, sus familiares y médicos, deben comprender es que no pueden simplemente “superarlo”, explica la Dra. Samar. “Esto es orgánico. No es algo que puedas elegir no sentir”.

Los padres deben tener cuidado de validar la experiencia de sus hijas, incluso mientras tratan de ayudarlas a aprender a manejar sus emociones de una manera más saludable. “No digas, ‘Oh, solo estás diciendo eso porque estás en tu período, se te pasará pronto’, explica. En cambio, sugiere a los padres que intenten algo más en la línea de “puedo ver lo molesta que te sientes. Tomemos un descanso ahora y hablemos de esto cuando te sientas un poco más tranquila”.

Encontrar un camino a seguir

Para Lily, descubrir que tenía TDPM fue un salvavidas. “Antes de entender lo que estaba sucediendo, era como si pasara tres semanas sintiéndome cada vez más aterrada, como si fuera a venir, y el cuarto simplemente me estaba volviendo loca”. Pero después de ser diagnosticada, dice, las cosas se han vuelto mejores. Y más fáciles. El ginecólogo de Lily le indicó pastillas anticonceptivas y ella aprendió algunas técnicas para ayudarle a controlar sus emociones. “Antes era como un tsunami”, dice ella, “incontrolable y totalmente devastador. Ahora es más como pequeñas olas. No es perfecto, pero es mucho más fácil y puedo lidiar con eso”.