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¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene dificultades con el funcionamiento ejecutivo?

Una mirada a la manera de evaluar los problemas de organización

Cuando nos preocupa que los niños sean desorganizados (tan desorganizados que tienen problemas para saber dónde están sus cosas y para mantenerse al día con las tareas escolares), lo primero que queremos hacer es tratar de entender lo que les pasa.

Hay pruebas que revelan los diferentes tipos de habilidades de organización en las que su hijo podría presentar dificultades. Pero lo primero que se necesita hacer es tener una buena idea de cuándo y cómo está desorganizado.

[fbshare “Lo primero que se necesita hacer es tener una buena idea de cuándo y cómo está desorganizado.”]

Ahí es donde el maestro de su hijo puede ser de mucha ayuda. Pídale que le dé un informe detallado de las cosas con las que su hijo está teniendo dificultades. También puede ser que exista la posibilidad de que el psicólogo escolar lo observe en el aula, para que describa las cosas con las que parece tener problemas. ¿No trae su tarea a clases? ¿Tiene problemas para cambiar de una actividad a otra? ¿Para escribir las tareas? ¿Para poner los materiales donde deben estar? ¿Cuáles parecen ser sus problemas? Ellos pueden ayudarlo a decidir si hacer que lo evalúen es una buena idea.

Y antes de enfocarse en las habilidades de organización, usted querrá descartar otras cosas que podrían estar causando que su hijo parezca ser desorganizado. Por ejemplo:

  • Si un niño parece que siempre se olvida de entregar sus tareas o constantemente pierde sus libros, puede ser porque tiene problemas de aprendizaje y se siente mal al tener que hacer o mostrarle a su maestro su trabajo. “En lugar de tratarse de problemas de organización, tal vez necesite ayuda con las matemáticas”, señala el Dr. Michael Rosenthal, neuropsicólogo pediátrico.
  • También podría estar perdiendo y olvidando cosas porque está distraído a causa de un problema de ansiedad. Y puede que sea un tipo de ansiedad que esconde de los demás, tal vez porque le da vergüenza, por lo que sus maestros y padres no lo saben.
  • Un niño puede parecer desorganizado porque está deprimido, lo que hace que se sienta desconectado e indiferente ante las cosas que normalmente le importaban. “El problema podría ser su motivación y su estado de ánimo”, señala el Dr. Rosenthal.
  • Un niño que ha tenido una experiencia traumática podría ser desorganizado porque se siente constantemente estresado.

Pero si usted ha descartado estos problemas emocionales como posibles factores del comportamiento, tal vez su hijo esté desorganizado porque tiene una dificultad con lo que se denominan funciones ejecutivas.

Las funciones ejecutivas son habilidades mentales que todos usamos diariamente para poder realizar las cosas. Las usamos para establecer objetivos, planificar cómo vamos a hacer algo, priorizar, recordar cosas, administrar nuestro tiempo y posesiones, así como también para terminar lo que empezamos.

Algunos niños tienen dificultades con las funciones ejecutivas, por lo que independientemente de lo brillantes que sean, les cuesta hacer las tareas escolares y mantenerse al tanto de las cosas de las que son responsables.

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Algunas de estas funciones son más evidentes que otras, porque involucran el comportamiento de un niño en el mundo: perder el abrigo, olvidar su tarea, no seguir las instrucciones. Otras son menos evidentes pero igual de importantes, en especial para el aprendizaje: retener hechos, resolver problemas que requieren varios pasos, identificar qué es lo más importante de lo que están leyendo, colocar las cosas en un orden razonable cuando están escribiendo.

Existen varios tipos de pruebas diferentes que se pueden usar para determinar con qué funciones ejecutivas podría estar teniendo problemas su hijo.

Evaluación neuropsicológica

La forma más completa de evaluar los problemas de un niño con la organización, y determinar su causa, es una evaluación neuropsicológica. Incluye un conjunto de pruebas, cuestionarios, entrevistas y observaciones que los especialistas utilizan para tener una buena imagen de las fortalezas y debilidades de cada niño. La evaluación muestra cómo completan los niños las tareas y cómo procesan la información.

“La mayoría de los padres que vienen conmigo y me dicen lo desorganizado que es su hijo suelen tener otros problemas”, dice el Dr. Rosenthal. “La organización es a menudo solamente una parte del cuadro. Pero es importante ser exhaustivos en la evaluación neuropsicológica y evaluar todas las demás piezas para aislar si se trata específicamente de un problema del funcionamiento ejecutivo o si hay un problema mayor en juego”.

Por lo tanto, las evaluaciones neuropsicológicas implican varias sesiones y requieren tiempo y trabajo por parte del niño, así como de sus maestros, padres y médicos.

La evaluación incluye:

  • Pruebas que miden cómo el niño aborda una tarea que no tiene mucha estructura. Por ejemplo, cuando se le presenta algo que nunca ha visto antes y no sabe lo que se espera de él: ¿Cómo diseña una estrategia para resolver este problema? ¿Inventa una estrategia buena y organizada o una estrategia caótica, impulsiva e ineficaz?
  • Cuestionarios para padres y maestros que los padres y maestros responden para compartir sus impresiones sobre los temas de organización del niño. ¿Son omnipresentes, es decir, que están presentes en todos los aspectos de la vida del niño: en la escuela, en la casa, incluso en las actividades recreativas? Por ejemplo, los padres pueden decir si un niño también pierde su equipo cuando practica deportes, así como las cosas que le importan en casa.
  • Los cuestionarios clínicos se usan para comparar las respuestas de su hijo con las de miles de otros niños para ver qué es lo normal y qué puede constituir un problema.

El Dr. Rosenthal dice que pasa de 8 a 9 horas cara a cara con el niño haciendo pruebas, una hora y media entrevistando a los padres y tiempo adicional por teléfono hablando con los maestros. Solo después de que todo eso se termina, él recopila la información, la califica e interpreta.

Otras pruebas centradas en problemas del funcionamiento ejecutivo

Hay dos tipos de pruebas que miden los problemas de funcionamiento ejecutivo sin necesidad de hacer una evaluación neuropsicológica completa (de hecho, ambos tipos se incluyen en una evaluación neuropsicológica).

  • El primer tipo son los cuestionarios en los que se les pide a los padres, maestros y quizás al psicólogo de la escuela que observen de cerca los comportamientos que ven en el niño y que completen una escala de calificación. El Behavior Rating Inventory for Executive Function o BRIEF es un ejemplo de ese tipo de prueba.
  • El otro tipo de prueba es aquella en la que el niño es evaluado por un psicólogo que lo observa realizar una serie de tareas y observa cómo realiza cada una de ellas. El Cognitive Assessment System o CAS es ese tipo de prueba.

El Dr. Rosenthal informa que ha encontrado que el primer grupo de pruebas, incluyendo el BRIEF, es particularmente bueno para identificar lo que está pasando con el niño. Esto se debe a que los niños a menudo pueden funcionar mejor en un ambiente controlado como el consultorio de un doctor, mientras que funcionar en el mundo real, donde hay tantas distracciones e interrupciones, es más desafiante.

Cómo ayudar

Una vez que tenga una idea clara de cuáles son los problemas específicos de su hijo, su maestro y un psicólogo escolar por lo general trabajarán juntos para encontrar maneras de apoyarlo en el aula, centrándose en sus fortalezas y ayudándolo donde tenga más dificultades.

Relacionado: Cómo ayudar a los niños que tienen dificultades con las funciones ejecutivas

Es posible que usted quiera trabajar con un especialista en aprendizaje, que esté capacitado para ayudar a su hijo con las habilidades que necesita para desempeñarse bien en la escuela, como memorizar hechos, digerir información importante, organizar los pensamientos por escrito y resolver problemas de varios pasos.

Cuanto mayor es un niño, más los afectan estas funciones ejecutivas en su capacidad de aprendizaje y en el seguimiento de sus tareas y de su equipo deportivo. Ayudarlos a organizarse no solo les facilitará las cosas (y a sus padres), sino que les permitirá ser lo más exitosos posible.