Para apoyar a personas que enfrentan desafíos de salud mental es importante validar lo que dicen cuando confían en nosotros, preguntarles de qué manera les podemos ayudar, comprender sus limitaciones y ofrecerles distracciones cuando las necesiten.
Cómo apoyar a un amigo que está pasando por un mal momento
Mientras tú te sigues cuidando.
Experto clínico: Lindsay Macchia, PhD
in EnglishLo que aprenderá
- ¿Cómo ayudar a un amigo que está lidiando con problemas emocionales?
- ¿Qué decir y hacer?
- ¿Cómo saber cuándo hay que involucrar a una persona adulta?
Lectura rápida
En la adolescencia es cuando suelen surgir muchos problemas de salud mental. Y los adolescentes tienden a acudir a sus amistades más que a sus padres en busca de apoyo.
Puedes ayudar con solo escuchar y decir algo como: “Eso suena muy difícil”. Escuchar es una forma importante de demostrar que te importa.
A veces, invitar a tu amigo a que participe en algún evento social y divertido puede ayudar. Esto es especialmente cierto si está pasando por algo como la ruptura de una relación. Estar con otras personas en lugar de estar a solas le vendrá bien. Pero puede que se sienta demasiado mal como para participar en algo cuando se lo pidas, y eso también está bien. No dejes de hacerle invitaciones.
Si sus sentimientos de depresión o ansiedad se prolongan durante semanas, puede ser el momento de decírselo a tus padres o a los padres de tu amigo. Esto es difícil de hacer si sientes que estás haciendo algo a sus espaldas. Pero si crees que pudiera tener un trastorno alimentario u otro problema grave, entonces necesita más ayuda de la que tú le puedes dar. Y si empieza a hablar de lastimarse o de morir, tienes que decírselo a alguien adulto inmediatamente.
Cuando las personas están sufriendo a veces exigen demasiado sin ni siquiera darse cuenta. No es tu trabajo estar disponible las 24 horas del día. Y no tienes que sentirte culpable si las cosas en tu vida funcionan bien. Si el estrés de ayudar a tu amigo te está causando depresión o ansiedad, es una señal clara de que una persona adulta necesita intervenir.
Dependemos de nuestras amistades para muchas cosas, y eso definitivamente incluye ofrecer apoyo emocional cuando las cosas se ponen difíciles. Así que tiene sentido que los adolescentes que están lidiando con desafíos de salud mental acudan a sus amistades para descargar sus emociones y pedir apoyo.
Pero, puede ser difícil saber si un amigo que se siente mal o que tiene un comportamiento ansioso está solamente de mal humor o si sucede algo más. Es difícil saber si lo único que necesitas hacer es escuchar, o cuándo decir algo y qué decir. Es particularmente complicado decidir si le deberías informar a una persona adulta de los problemas de tu amigo, y cómo hacerlo sin romper la confianza entre ustedes.
La depresión y el trastorno bipolar afectan a casi un 15% de los adolescentes, y uno de cada 3 adolescentes cumplirán con el criterio de algún trastorno de ansiedad para cuando cumplan los 18 años, de tal manera que los sentimientos negativos, cuando duran por un largo tiempo o son agobiantes, no deberían ser tomados a la ligera.
“Muchos estudiantes acuden a mi consulta, y el problema actual del día puede que no represente los síntomas que muestran”, dice la Dra. Lindsay Macchia, psicóloga clínica. “En realidad también les está afectando mucho tener que sentirse responsables por los problemas de sus amistades”.
La Dra. Macchia dice que este sentimiento de responsabilidad llega en formas muy variadas, y de diferentes fuentes. Podría ser, por ejemplo, que un amiga esté pasando por una ruptura sentimental complicada o que haya conflicto entre dos amigos, o se podría tratar de un caso de autolesión o incluso de pensamientos suicidas. La Dra. Macchia dice que los jóvenes a menudo necesitan un escape emocional, pero que no se sienten a gusto hablando de esto con las personas adultas. “En lugar de hablar con su papá o mamá, que piensan que se podría enojar o asustar –explica– hablan con una de sus amistades”.
Cómo ser buen amigo o amiga para alguien que está teniendo dificultades
Valida lo que te esté contando. A las personas les gusta ser escuchadas, especialmente cuando tienen problemas con emociones o experiencias complicadas que podrían provocarles una sensación de soledad. No tienes que pretender que tú también sientes lo mismo. Puedes ayudar solamente al escuchar lo que te quiera compartir, sin juzgar, y al decirle: “Eso suena muy difícil”. “La validación hace que la otra persona sienta que lo que está sintiendo tiene sentido en el contexto en el que está”, explica la Dra. Macchia. “Aunque nunca hayas estado en esa misma situación o hayas sentido esa emoción con la misma intensidad, al validar los sentimientos de tu amigo o amiga, le estás demostrando que no está reaccionando inapropiadamente a la situación en la que está. Así se sienten y eso está perfectamente bien”.
Pregúntale cómo puedes ayudar. Esto le demuestra que te importa, y a ti te ayuda a no hacer tantas conjeturas. Puede ser que lo que te diga te sorprenda. Y aunque no sepa como responder, tu pregunta tal vez le ayude a empezar a pensar de una manera más productiva.
Entiende y acepta tus límites. Por ejemplo, si se trata de una amiga que está deprimida, no tengas la expectativa de que saldrá contigo cada vez que la invites. Pero, sigue pidiéndole que salga contigo, así sabrá que valoras su amistad.
No hables de más. Por lo general es muy difícil que las personas hablen abiertamente de sus problemas de salud mental. Si un amigo habla contigo de esto, respeta su confianza y no compartas con otras personas las cosas que te dijo. Dicho esto, ten presente que está bien pedirle ayuda a una persona adulta si tu amigo la necesita.
Cambia el tema. Escuchar es muy importante, pero a veces es igual de importante ofrecer distracciones. Todas las conversaciones que tengan no tienen que ser sobre el problema de salud mental. Contarle qué está pasando en tu vida, hablar de algo que les interese a los dos, o tomar una pausa e ir a caminar o hacer ejercicio puede hacer que se sienta mejor.
“Al participar en actividades positivas y agradables (incluso si tu amigo no sabe realmente si quiere hacerlas), puede ayudarle a mejorar su humor”, dice la Dra. Macchia. “Ya sea que la ansiedad, la depresión o alguna otra emoción le estén causando querer retirarse, tú puedes brindarle apoyo al hacer que participe en estas actividades divertidas y entretenidas”.
Qué es lo que no necesitas hacer
- Estar disponible 24 horas al día, 7 días a la semana.
- Ponerte en riesgo tú por cuidar a tu amigo.
- Sentirte culpable si a ti te está yendo bien.
- Quedarte en una relación que ya no funciona para ti.
Acuérdate que tú nunca te debes responsabilizar por la salud mental de otra persona. Puede ser que sientas algún tipo de responsabilidad, y hasta puede ser que tu amigo esté haciéndote sentir como si tú fueras la única persona que entiende lo que le pasa y que puede ayudar, pero eso no es cierto. Hay profesionales que cuentan con capacitación especial para ayudar a las personas con problemas de salud mental, y a veces lo mejor que puedes hacer por una persona amiga es dar un paso atrás para que pueda empezar a buscar la ayuda de un profesional.
Una nota final acerca de esto. Si alguien (amigo/a, novio/a o ex) está amenazando con lastimarse o lastimarte a ti por algo que tú hiciste, dile inmediatamente a una persona adulta. Si este es el caso, no puedes darle la ayuda que necesita, aunque quieras.
Cuándo acudir con una persona adulta
Si una de tus amistades está descargando en ti algo realmente complicado, puede ser difícil saber si le deberías decir a alguien adulto (al terapeuta escolar o a tus padres o los de tu amigo o amiga), para que le brinden apoyo. La regla debería ser “más vale prevenir que lamentar”. La Dra. Macchia nos advierte de algunas señales a las cuales prestar atención.
- Si tienes alguna preocupación sobre la seguridad, habla con alguien adulto. Si tu amigo se está lastimando, ha hablado de lastimarse o ha mostrado señales de que pudiera lastimar a alguien más, es muy importante buscar la ayuda de una persona adulta.
- Si crees que tu amigo ha desarrollado un trastorno alimentario, es urgente buscar ayuda, porque los trastornos alimentarios son muy peligrosos para la salud, y entre más se prolongue el trastorno, se hace más difícil la recuperación.
- Si parece que tu amigo está en medio de un brote psicótico, si está alucinando o cree cosas que obviamente no están basadas en la realidad, entonces necesita ayuda inmediatamente, antes de que se lastime.
- Si te parece que la situación debería ser manejada por alguien adulto y no por ti, entonces recurre a alguien de tu confianza. “Cualquier presentimiento o reacción que tengas que te diga que algo malo está pasando, si piensas que eres demasiado joven para lidiar con esta información o tal vez simplemente pienses que alguien más debería hacerse responsable de esto. Si ese es el caso, entonces es muy importante que hables con alguien en tu escuela o directamente con los padres de tu amigo o amiga”, dice la Dra. Macchia.
- Si el peso de la amistad está afectando tu propia salud mental, entonces deberías hablar con una persona adulta. Ya sea que sientas ansiedad o que estés experimentando síntomas de depresión, o que estés considerando lastimarte, entonces definitivamente es hora de que tanto tú como tu amigo, busquen ayuda.
Cómo conseguir ayuda sin traicionar la amistad
Uno de los obstáculos más difíciles de superar antes de buscar ayuda es el miedo a traicionar a quien que te compartió información personal. “Puedes conseguir ayuda sin delatar”, asegura la Dra. Macchia. Se trata de honestidad y apertura”. Estas son algunas cosas en qué pensar antes de hablar con tu amigo o amiga al respecto:
- Dile por qué piensas que es hora de que se involucre un adulto. Cuéntale por qué te preocupas y dile que es tiempo de buscar apoyo adicional, porque para ti es una persona muy importante.
- Dependiendo de la situación, la Dra. Macchia dice que te podrías ofrecer a estar presente durante la conversación con la persona adulta, si es apropiado o si piensas que sería de ayuda. “No quiero que los adolescentes piensen que es apropiado hacer esto en todos los casos –repite la Dra. Macchia– pero dependiendo del caso, algunos adolescentes podrían pensar que de esa manera pueden apoyar a su amigo y también moderar la conversación”.
La Dra. Macchia señala que esto puede ser particularmente complicado cuando tu amigo te ha pedido que no le cuentes a una persona adulta, incluso después de haberle compartidos tus preocupaciones y razones para querer hacerlo. “Esto puede ser muy difícil, y claro, querrás preservar la amistad lo mejor que puedas –dice– pero la seguridad y bienestar de tu amigo debería ser lo primero”.
Si de verdad esto está resultando muy difícil, la Dra. Macchia recomienda un poco de autovalidación. “Recuérdate que está bien que te preocupes por la negativa de tu amigo a acudir con una persona adulta, pero lo que estás haciendo es lo mejor para tu amigo, para ti y para su amistad a largo plazo”, dice la doctira.
La importancia del autocuidado
Es fácil que los problemas de tus amistades adquieran un lugar muy importante en tu vida, pero existe una línea entre ser buena persona y pasarse del límite. Si te has vuelto como un padre para tu amigo o te sientes como su terapeuta, puede ser que hayas cruzado este límite: puede ser agobiante.
“Por un lado, está la preocupación y la tristeza que sientes acerca de lo que está pasando en la vida de tu amigo –dice la Dra. Macchia– pero también podría haber un impacto en términos de adoptar los sentimientos de la otra persona”. Tal vez notes que estás sintiendo sus sentimientos y asumiendo sus métodos de afrontamiento no saludables.
Ya sea estés actuando como confidente de asuntos graves o que estás recibiendo demasiado drama, puede ser muy agotador, así que es muy importante hacer tiempo para el autocuidado. Si estás experimentando síntomas de ansiedad, depresión, si te estás alejando de las actividades que normalmente te entretienen, o si estás pensando en lastimarte, es necesario buscar ayuda profesional. Ahí podrás hablar en privado de lo que te está pasando y tu doctor te puede guiar y enseñar habilidades de afrontamiento. Hablar con tus padres también podría ser de ayuda.
Y aún más importante, la Dra. Macchia aconseja a los adolescentes que “vuelvan a prestar atención a las cosas que disfrutan”. Dice que si te gusta bailar, baila. Las cosas como el yoga, correr, un masaje o hasta ir de compras se pueden considerar como formas de autocuidado: básicamente incluye todo lo que te haga feliz.
Porque al final, es muy importante ser buen amigo, pero si no te estás cuidando a ti, es muy difícil cuidar a los demás.
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