El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por períodos de altibajos extremos que generalmente comienzan a aparecer en la adolescencia o en la edad adulta. Sin embargo, algunos niños lo desarrollan temprano, aunque a menudo es difícil de diagnosticarlos. Esto se debe a que el trastorno bipolar pediátrico se ve significativamente diferente de la versión en adultos. Y, para hacerlo más confuso, a menudo se parece mucho al TDAH.

¿Qué es el trastorno bipolar en niños?

El trastorno bipolar en adultos se define por episodios intermitentes de manía (estado de ánimo elevado, habla rápida, alto nivel de energía, grandiosidad y exceso de confianza) que pueden durar desde una semana hasta varios meses. Pero la manía en los niños se ve diferente de los síntomas que asociamos con la manía adulta. En los niños, en lugar de euforia, la manía generalmente toma la forma de mayor irritabilidad y agresión.

Pero confiar únicamente en el comportamiento irritable es problemático. Lo que los expertos llaman “desregulación emocional”, que incluye berrinches, arrebatos y agresiones, ocurre en muchas condiciones, entre ellas el TDAH. Es solo cuando esto ocurre episódicamente, junto con otros síntomas maníacos, que puede ser un episodio maníaco/bipolar.

¿En qué se parecen el trastorno bipolar y el TDAH?

La desregulación emocional, explica la Dra. Gabrielle Carlson, MD, fue uno de los síntomas del TDAH (junto con la falta de atención, la impulsividad y la hiperactividad) hasta 1980, cuando el comité DSM-3 decidió que no era parte de la condición central. Pero todavía aparece como un comportamiento asociado. El DSM-5 actual lo describe como “baja tolerancia a la frustración, irritabilidad o inestabilidad del estado de ánimo”. Su importancia en el síndrome de TDAH ha ganado un nuevo reconocimiento recientemente.

La Dra. Carlson es directora emérito de la División de Psiquiatría Infantil y Adolescente y profesora de psiquiatría y pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad Stony Brook. Es experta en el trastorno bipolar en niños y en la condición más recientemente desarrollada llamada trastorno disruptivo de la desregulación del estado de ánimo.

La dificultad para controlar sus emociones y cumplir con las expectativas de comportamiento son problemas comunes para los niños con TDAH. De hecho, más de la mitad de los niños con la forma combinada de TDAH (falta de atención, así como impulsividad e hiperactividad) desarrollan un trastorno del comportamiento como el trastorno de oposición desafiante (ODD), que se caracteriza por un comportamiento temperamental, disruptivo y desobediente. De hecho, la irritabilidad del TDAH y del ODD es indistinguible de la irritabilidad de la manía, excepto que esta última es episódica en vez de continua.

Más síntomas superpuestos

La desregulación emocional no es el único síntoma asociado tanto con la manía bipolar como con el TDAH. De hecho, hay muchos comportamientos que podrían interpretarse como signos de manía o TDAH, señala la Dra. Carlson. Por ejemplo:

  • Un criterio de manía es la actividad aumentada que puede parecerse a la hiperactividad asociada con el TDAH
  • La irritabilidad de la manía se parece a la baja tolerancia a la frustración que viene con el TDAH
  • El pobre juicio de la manía parece impulsividad del TDAH
  • Ambos incluyen distracción
  • Ambos incluyen dificultad para dormir

La distinción clave es que la manía aparece y desaparece episódicamente, mientras que el TDAH es una afección crónica. La baja tolerancia a la frustración del TDAH no desaparece, mientras que un niño con trastorno bipolar podría estar severamente irritable durante seis meses y luego no tener otro episodio durante años.

La Dra. Carlson agrega que, sumándole al potencial de confusión está que las herramientas de diagnóstico que usan los médicos para evaluar el comportamiento de un niño, llamadas entrevistas estructuradas, pueden pedirles a los padres que califiquen los síntomas, pero no preguntan si son episódicos e inexplicables por otros factores estresantes o cambios ambientales. Esa información, por supuesto, es clave para descartar uno u otro diagnóstico.

En algunos estudios de investigación, la dificultad para distinguir los síntomas de manía de los síntomas del TDAH hace que estos síntomas se cuenten para ambos trastornos, una vez como síntoma del trastorno bipolar y otra como síntoma del TDAH. Y eso, a su vez, puede llevar a que los niños con TDAH o trastorno bipolar sean diagnosticados, por error, con ambos.

Decisiones de tratamiento

Dicho esto, es posible que los niños tengan ambas condiciones. Y la confusión acerca de si un niño tiene TDAH o trastorno bipolar, o ambos, puede conducir a dificultades en las decisiones sobre el tratamiento. Si hay incertidumbre diagnóstica, ¿cuál debe tratarse primero? La Dra. Carlson aconseja tratar primero el TDAH. Dado que el TDAH es mucho más común que el trastorno bipolar en los niños, es más probable que el diagnóstico correcto sea el TDAH.

Pero, lo que es más importante, los medicamentos estimulantes, el tratamiento de primera línea para el TDAH, producen resultados rápidamente. Su efectividad (o falta de efectividad) debe percibirse claramente en días o semanas como máximo. Con cierta regularidad, dice la Dra. Carlson, ve a niños que han sido diagnosticados con trastorno bipolar cuyos padres están sorprendidos y emocionados de ver que sus síntomas desaparecen con medicamentos estimulantes, porque estos niños realmente tienen TDAH, en lugar de trastorno bipolar.

Y si resulta que el niño tiene trastorno bipolar, no se ha demostrado que los medicamentos estimulantes afecten su enfermedad de manera perjudicial como otros medicamentos, incluidos los antidepresivos, que pueden desencadenar la manía.

¿Qué es el trastorno de desregulación del estado de ánimo disruptivo?

Si un niño es propenso a la irritabilidad severa con arrebatos explosivos, pero el comportamiento no es episódico, es posible que pueda cumplir con los criterios para el nuevo diagnóstico, trastorno de desregulación del estado de ánimo disruptivo o DMDD, por sus siglas en inglés. El DMDD se agregó a la lista de diagnósticos en DSM-5 cuando se publicó en 2013, para identificar a los niños con desregulación severa del estado de ánimo que previamente habrían sido diagnosticados con trastorno bipolar pediátrico. El problema era que los niños que se ajustaban a esta descripción a menudo no desarrollaban el trastorno bipolar del adulto.

Los niños con DMDD son propensos a arrebatos que están fuera de proporción con el desencadenante, y son irritables entre dichos arrebatos, pero este comportamiento difiere de la manía bipolar en que no se alterna con períodos de depresión o estado de ánimo normal.

Si un niño cumple con los criterios para DMDD, aún puede tener TDAH, de hecho, la Dra. Carlson estima que alrededor del 75 al 80 por ciento de los niños en muestras clínicas tienen TDAH, y tratar el TDAH que sustenta el comportamiento explosivo puede ser la oportunidad más importante de ayudarlos. Sin embargo, la desregulación emocional puede ser un problema grave con sus propias cargas que conducen a visitas a la sala de emergencias y hospitalizaciones psiquiátricas. Muchos niños no responden ni a los medicamentos para el TDAH ni a los medicamentos estabilizadores del estado de ánimo. Encontrar intervenciones apropiadas para estos niños, agrega la Dra. Carlson, es una alta prioridad.

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