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Consejos para ayudar a los niños con necesidades especiales a cambiar de escuela

Cómo disminuir la ansiedad ocasionada por las transiciones

Con el nuevo año escolar en el horizonte, la mayoría de los padres están ocupados abasteciéndose de ropa y carpetas para el otoño. Pero los que tienen hijos con necesidades especiales tienen algo más que compras en mente. A medida que se despiden del verano y se preparan para el regreso a clases, los niños y adolescentes con autismoTDAHdiscapacidades del aprendizaje o problemas de ansiedad van a necesitar más apoyo que los niños con un desarrollo típico. Y además, si su hijo está haciendo la transición a un entorno menos (o más) restrictivo, esa necesidad será aún mayor.

Cuando usted crea junto con el equipo de educadores el Programa de educación individualizado (IEP, por sus siglas en inglés) de su hijo, el objetivo debe ser siempre ofrecerle todo el apoyo que necesite para aprender y crecer en el entorno menos restrictivo. Por ejemplo, es posible que usted y su equipo hayan determinado que su hijo está preparado para pasar de una clase de niños con necesidades especiales pequeña y separada, con una proporción muy baja de estudiantes por maestro, a un entorno menos restrictivo. Esto podría significar una clase más grande en la que la mayoría de los estudiantes tengan un desarrollo típico y haya menos adultos a cargo del salón. Este nuevo entorno requeriría que su hijo sea más independiente, organizado y autorregulado. Por el contrario, es posible que hayan acordado que su hijo se beneficiaría de un entorno más pequeño y restrictivo, en el que tal vez se contemplen terapias adicionales.

“El cambio es inevitable y debería ser el objetivo”, dice Kim Wombles, quien tiene tres hijos en el espectro autista de entre 7 y 21 años y escribe el blog Countering (página en inglés).”El cambio debe ser visto como señal de progreso”. Wombles ha tenido que cambiar a su hijo mayor de un lado al otro, hacia entornos menos y más restrictivos. “Si el entorno más restrictivo es el lugar adecuado, es más fácil”, dice. Incluso así, “todo da miedo, sea cual sea la dirección”.

Pero con planificación y proactividad, puede hacer mucho por aliviar el estrés de su hijo, por no hablar del suyo. Tenga en cuenta que estos consejos deben adaptarse a la edad, los retos y el nivel de desarrollo de su hijo:

La comunicación es clave

Hágale saber a su hijo que no hará esto solo. Asegúrele que los cambios suelen hacer sentir nerviosas a muchas personas, incluso a usted, pero que una nueva escuela o entorno puede significar también diversión y nuevos amigos. Pida a otras personas (familiares, amigos, terapeutas, niñeras) que hablen también con su hijo acerca de la emoción y la ansiedad que provoca probar cosas nuevas. “Cuanta más información se pueda dar al niño —dice Wombles— más se sentirá él en control de la situación. Es importante hacer que se sientan cómodos, así como ayudarlos a imaginar variaciones en el plan para que sepan qué hacer si algo no sale como estaba previsto”.

Destaque lo positivo

No tiene que exagerar con frases como “te va a encantar tu nueva escuela”, pero puede ayudar a su hijo a centrarse en las cosas buenas del cambio, y al mismo tiempo reconocer que seguramente va a extrañar a sus antiguos amigos. (Si lo considera pertinente, asegúrele que usted programará citas de juegos con ellos). Hágale saber lo orgulloso que está de él y cómo este nuevo entorno lo va a ayudar con sus fortalezas (y debilidades).

Obviamente, esto es más fácil de hacer cuando usted acepta el cambio. Tal vez usted está enojado y tiene resentimientos hacia la antigua escuela porque le dijeron que su hijo no puede quedarse, lo que podría haber conducido a una colocación más restrictiva, y puede que usted lo esté viendo como un retroceso. Pero si tiene algún sentimiento negativo, guárdeselo para usted: es injusto cargar a su hijo con sus propias emociones.

Los niños con necesidades especiales de por sí tienen más riesgo de tener una baja autoestima, así que procure plantear cualquier transición de la mejor manera posible. Y tenga en cuenta que un niño puede tener que hacer varias transiciones hasta que se establezca en el entorno más adecuado.

Familiarice a su hijo con su nuevo entorno

Es posible que su hijo ya haya asistido a clases en su nueva escuela durante uno o varios días como parte del proceso de solicitud. Un padre, Phil, dice que la visita de medio día exigida por la escuela antes de admitir a su hijo Peter lo ayudó a pasar fácilmente de una clase regular a un entorno más restrictivo de 12 estudiantes, un maestro y un ayudante. Peter “se sentó en la clase en la que finalmente fue colocado, así que pudo conocer al maestro y algunos de esos estudiantes estuvieron en su clase el siguiente otoño”, dice.

Tanto si su hijo tuvo esa oportunidad como si no, es algo que debe tener en cuenta para el futuro. También hay otras maneras de ayudar a su hijo a sentirse cómodo. Pregunte si puede recorrer los pasillos, para que pueda echar un vistazo a los salones y posiblemente conocer a los maestros y otros profesionales. Vea si puede tomar videos o fotos que pueda ver más tarde. Antes de entrar en el edificio, camine por el recinto, recorra la ruta del autobús y, si la escuela tiene una página web, invite a su hijo a visitarla con usted.

Joslyn Gray, que tiene un blog como Stark.Raving.Mad.Mommy, cree que su “Little Dude”, un niño de 5 años con Asperger, está preparado para la transición a un kínder convencional de día completo con muchos apoyos”. Ella está entusiasmada con el cambio, pero teme dejar el “capullo” de los salones especializados, donde hay “menos posibilidades de acoso, menos posibilidades de que otro niño se asuste completamente por algo que haga Little Dude, menos posibilidades de que alguien se ría de él, o lo haga sentir mal, o lo aterrorice sin querer”. Para facilitar la transición, están visitando el nuevo edificio una vez a la semana hasta que empiecen las clases “para ayudarlo a familiarizarse con la distribución, el personal de la oficina, etc. También hemos estado jugando en ese patio casi exclusivamente, para que sienta que es “su” patio”.

Utilice historias sociales y horarios

Si tiene un hijo en el espectro del autismo, es posible que ya conozca las Social Stories™ (historias sociales) creadas por Carol Gray. Pero los niños con otros diagnósticos también pueden encontrarlas reconfortantes y fortalecedoras. En una historia social, que puede ser corta y sencilla, su hijo es el protagonista, y utiliza la narración, las fotos y los dibujos para prepararse para cualquier situación, es decir, unas vacaciones, una primera visita al dentista, incluso el uso de un baño público. Una historia sobre el comienzo de una nueva escuela o clase puede incluir cosas por las que podría sentirse nervioso, el hecho de que los otros niños también estarán nerviosos, los nombres de sus maestros, maneras de hacer un amigo y recordatorios sobre las cosas que le gustaban de la escuela, es decir, las computadoras, los libros de la biblioteca, etc. Si puede conseguir esas grabaciones de video durante la visita, puede incorporarlas también.

El uso de calendarios también puede ser de gran ayuda, ya que permite concretar las tareas previstas y dividir los días y las semanas en partes manejables. Averigüe de antemano todo lo posible sobre el día escolar de su hijo para poder incorporar esos detalles. “Una vez que se ha programado un evento”, dice Wombles, “empezamos a planificarlo sin que sea el centro de atención abrumador. Va en el calendario, lo discutimos de forma intermitente y, si requiere preparación, calculamos con cuánta antelación hay que empezar a prepararlo.”

Organice citas de juegos antes de que empiece la escuela

Normalmente, los niños que asisten a la escuela local ya tienen amigos, o al menos reconocen caras familiares cuando entran en sus nuevos salones. Pero muchos niños y adolescentes con necesidades especiales tienen que desplazarse a escuelas fuera de su barrio, por lo que no tienen esa ventaja. Usted puede aliviar un poco el estrés al organizar reuniones con otros niños que vayan a asistir o que ya estén asistiendo a la nueva escuela de su hijo. Consulte las redes sociales para encontrar padres con ideas afines. Puede sentar las bases de nuevas amistades tanto para su hijo como para usted. Estos padres “entenderán” a su hijo y no lo juzgarán, además de ampliar su red de información.

Lean juntos libros atractivos de preparación para la escuela

Gray dice que la mayoría de las cosas que está haciendo para ayudar al “Little Dude” son los mismos pasos que siguen los padres para sus hijos de desarrollo típico. Además de hacer que sus hermanas mayores cuenten historias sobre lo bien que se lo pasaron en el kínder y la cantidad de amigos que hicieron allí, nosotros “estamos leyendo La señorita Bindergarten se prepara para el kínder. Otros títulos son Yoko and My Kindergarten, ambos de Rosemary Wells (Max & Ruby), y I Am Too Absolutely Small for Kindergarten, de Lauren Childs.

A los niños más jóvenes de grados intermedios les puede gustar Invisible Inkling, de Emily Jenkins, sobre un niño que tiene que lidiar con un un acosador (bully) y a con el hecho de un mejor amigo se muda. Para los estudiantes más grandes, consulte The Detention Club, de David Yoo, en el que dos mejores amigos se enfrentan a la transición de la escuela primaria a la escuela media.

Informe a los maestros y terapeutas sobre su hijo

Los nuevos profesionales necesitan tiempo para conocer a su hijo y empezar a averiguar sus puntos fuertes y débiles. Dan Coulter (página en inglés), cuyos DVDs incluyen “Asperger Syndrome, Success in the Mainstream Classroom” (Síndrome de Asperger, éxito en el aula convencional), dice que puede acelerar este proceso proporcionándoles un documento informativo breve y fácil de digerir. Coulter, a quien se le diagnosticó Asperger de adulto solo después de recibir el diagnóstico de su hijo, sugiere limitarse a una página, lo que aumenta las posibilidades de que los ocupados maestros lo lean. “¿Cuáles son las cosas más importantes que quiere que sepa el maestro de su hijo?”, pregunta. “Considere poner los puntos clave en un resumen en la parte superior del documento”.

Si es posible, intente reunirse con el nuevo maestro o maestros de su hijo lo antes posible. El documento informativo ayudará a enfocar la conversación.

Por supuesto, nada de este trabajo de preparación garantiza que su hijo no se atrinchere al menos una parte del tiempo. “Algunos días está entusiasmado con el kínder y otros dice que no va a ir”, dice Gray sobre Little Dude. “Eso, al menos, parece completamente típico”.