Qué hay que tener en cuenta

Si su hijo tenía un plan o intento de suicidio antes de la hospitalización, probablemente le dirán que la mayor probabilidad de que se repita el intento es dentro de los tres primeros meses. Estas son malas noticias, especialmente teniendo en cuenta todo lo que ha pasado. Su tarea consistirá en averiguar cómo controlar el estado mental de su hijo sin ser autoritario, y sin disolverse en su propio charco de preocupaciones. Hay tres aspectos para hacer que esto suceda.

  1. Usted tendrá que manejar bien su propia ansiedad. Utilice cualquier cosa que le funcione, ya sea ejercicio, meditación, yoga, conciencia plena o respiración lenta (hay algunas buenas aplicaciones disponibles para su teléfono), escribir un diario, tomar largas duchas, hablar con su propio terapeuta o cualquier otra cosa. Encuentre una combinación de enfoques que incluyan medidas preventivas diarias (para mantener su ansiedad inicial a un nivel razonable) y técnicas en el momento (para situaciones estresantes específicas). Si usted necesita medicamentos, consígalos.
  2. Necesitará mantener abiertas las líneas de comunicación con su hijo. Refrésquese la memoria de las buenas técnicas para hablar con su adolescente. En tiempos de estrés todos tendemos a volver a viejos hábitos, así que es una buena idea traer los hábitos saludables al frente de su mente leyendo sobre ellos.
  3. Necesitará orientación sobre qué hacer si su hijo le dice que todavía tiene pensamientos de autolesión. Hable con el terapeuta de su hijo para obtener consejos. Conocer la diferencia entre la ideación suicida pasiva y la activa puede ayudarle a mantener la calma y a ser práctico.

El equipo de cuidados ambulatorios de su hijo probablemente le pedirá que programe citas adicionales de terapia y psiquiatría por un período de tiempo. Esto es costoso y un dolor de cabeza logístico, sin embargo, usted querrá que sea otra persona la que evalúe la seguridad de su hijo con regularidad, especialmente mientras se realizan los cambios de medicación.