La autolesión consiste en herirse deliberadamente para aliviar algún tipo de angustia emocional. La forma más común de autolesión es cortarse o rascarse la piel, pero las personas también se autolesionan quemándose, pellizcándose la piel y las heridas o golpeándose. Las autolesiones son más comunes en las niñas que en los niños y su aparición suele producirse alrededor de la pubertad.

Señales de que su hijo puede estar lesionándose a sí mismo:

  • Habla de la autolesión
  • Tiene cicatrices de aspecto sospechoso
  • Tiene heridas que no se curan o empeoran
  • Tiene cortes en el mismo lugar
  • Aumenta su aislamiento
  • Recoge herramientas afiladas como fragmentos de vidrio, alfileres de seguridad, tijeras, etc.
  • Viste camisas de manga larga en clima cálido
  • Evita las actividades sociales
  • Usa una gran cantidad de curitas (band aids)
  • Se niega a entrar en el vestidor o a cambiarse de ropa en la escuela

Cómo ayudar

Si descubre que su hijo se ha hecho daño a sí mismo, es importante que sea evaluado por un profesional en salud mental con experiencia en el tema para averiguar por qué se hace daño a sí mismo y qué dificultades emocionales está experimentando.

Terapia

  • Terapia dialéctico-conductual o TDC (DBT, por sus siglas en inglés): En este tipo de terapia, un psicólogo trabaja con su hijo para ayudarlo a aprender a tolerar sentimientos incómodos como la ira, la ansiedad y el rechazo sin recurrir a los cortes.
  • Terapia cognitivo-conductual o TCC (CBT, por sus siglas en ingles): En la TCC, un psicólogo enseña a su hijo a reconocer y a combatir los pensamientos negativos y perturbadores, y se entrene a sí mismo para pensar por fuera de ellos.
  • Terapia familiar: Si hay asuntos preocupantes en el hogar como conflictos, la pérdida del trabajo o una muerte, la terapia familiar puede ser útil.

Medicación

Por lo general, si hay otro trastorno involucrado, el médico prescribirá un medicamento para tratar esa condición.