Algunos niños son superdotados en áreas como matemáticas, escritura o música. Y hay otros niños con desafíos que afectan el aprendizaje: puede que tengan TDAH, dislexia o discalculia, o quizás son autistas, o tienen problemas con el procesamiento sensorial. Pero también hay niños que encajan en ambas categorías. Se les llama doblemente excepcionales o 2e, lo que significa que tienen una capacidad y una discapacidad excepcionales. Son dotados de alguna manera, pero también enfrentan desafíos de aprendizaje o del desarrollo.

Puede que sea difícil entender a los niños que son a la vez dotados y con desafíos. Tal vez usen sus fortalezas para compensar su necesidad especial, y en este proceso, enmascarar sus problemas de aprendizaje. O sus necesidades especiales podrían enmascarar su genialidad. En algunos casos, ni la discapacidad ni la genialidad son reconocidas.

Una vez que se identifica a los niños 2e, puede que siga siendo difícil conseguir los apoyos necesarios en la escuela. Si están en un programa para niños dotados, podrían tambalearse en un área determinada. Si los ubican en un programa de educación especial, tal vez se sientan frustrados e inquietos porque no les implica ningún reto. En ambos casos, la ansiedad, la depresión, la falta de autoestima y la desregulación emocional pueden resultar en problemas de comportamiento.

Por qué los niños 2e pasan desapercibidos

Una razón por la que los niños doblemente excepcionales corren el riesgo de pasar desapercibidos es que sus escuelas están programadas para ayudar a los niños a adquirir las habilidades académicas en cada grado escolar, y ellos puede que estén al nivel de su grado, a pesar de sus desafíos.

“Consideremos, por ejemplo, a los niños brillantes que tienen una discapacidad de lectura”, dice Adam S. Zamora, PsyD, neuropsicólogo del Child Mind Institute. “Cuando están leyendo, hay palabras que no saben cómo decodificar, pero usan el razonamiento para hacer inferencias y su capacidad cognitiva general para averiguar cuál podría ser la palabra que falta. Estos niños podrían pasar desapercibidos”.

Eventualmente pueden ser diagnosticados con una discapacidad del aprendizaje cuando se topan con pared al llegar a los últimos grados escolares y las expectativas aumentan, o puede ser también que nunca reciban el diagnóstico y el apoyo que necesitan.

Luego está el caso de un niño 2e que tal vez tenga problemas que ocultan o eclipsan su talento.

Este fue el caso al principio con el hijo de Jenn Choi, Logan, quien ahora tiene 14 años. Sus necesidades especiales (TDAH y luego dislexia) fueron identificadas después de que le pidieron a sus padres sacarlo de su primer preescolar por sus “comportamientos”, los que incluían no poder sentarse a la hora del círculo.

Pero no fue sino hasta que Logan cumplió 5 años y tuvo su primera evaluación neuropsicológica que sus padres se dieron cuenta de su potencial, cuando obtuvo una puntuación muy superior en el pensamiento visoespacial, incluyendo la percepción, el análisis y la síntesis, lo cual puede conducir a que más adelante destaque en matemáticas, ciencia o ingeniería.

“Fue una gran sorpresa para nosotros que fuera realmente inteligente”, dice Choi. Y no fue sino hasta que él estaba en primer grado, cuando lo inscribimos en un programa extracurricular en el Quad Mahattan creado para niños doblemente excepcionales, que aprendimos el término. Choi ahora ofrece un servicio de listas de correo para padres de niños 2e en la ciudad de Nueva York.

Problemas emocionales y de comportamiento

No tener identificados ni el talento ni la discapacidad puede tener consecuencias emocionales y de comportamiento para los niños.

“Saben que son capaces de más, y sin embargo algo los retiene, y no pueden realmente entender por qué”, dice la Dra. Laura Phillips, PsyD, neuropsicóloga del Child Mind Institute. “Por eso a menudo se ve mucha frustración y ansiedad, e incluso desregulación del comportamiento, en muchos de estos niños”.

Pueden parecer perezosos porque son claramente brillantes pero se desempeñan mal en algunas áreas. Pueden recibir muchas críticas de padres y maestros: “¡No te estás esforzando con las matemáticas!”. Su autoestima se resiente y pueden experimentar depresión.

O parecen desafiantes ante los maestros y sus padres. “Frustrados por sus dificultades, se portan mal de maneras infinitas, y son mal caracterizados o mal entendidos como rebeldes”, dice la Dra. Phillips.

La genialidad puede llevar a un diagnóstico equivocado

Los niños dotados pueden tener conductas que parecen TDAH o autismo.

“Una de las cosas que sabemos casi de manera universal de los niños dotados es que son intensos”, dice el psicólogo James T. Webb, quien se especializa en ellos. “Si les gustan los dinosaurios, comen, beben y viven con dinosaurios. Si les gustan las matemáticas y los factores, los aman. Si les gustan las luchas de poder o la rivalidad entre hermanos, es igual de intenso”.

Esta intensidad puede hacer que estar sentado en una clase normal sea muy frustrante. “La investigación indica que para la mayoría de los niños dotados, una cuarta parte o la mitad del tiempo de la clase regular se la pasan esperando que los demás se pongan al día”, señala Webb. “Si estás sentado ahí y tu mente se mueve intensamente, es probable que se te vea como si estuvieras fuera de la tarea, inquieto, interrumpiendo a los demás, comportamientos clásicos que podrían parecer TDAH”.

También es fácil diagnosticar a los niños dotados erróneamente como autistas. Está esa intensidad en los intereses. Además, “los niños dotados, cuando están en grupo, parecen ser más peculiares que otros niños”, dice el Dr. Webb.

Los niños dotados también pueden ser hipersensibles a los estímulos, lo que los hace evitar las luces brillantes, el ruido y las multitudes. La combinación de  sobreexcitación y mayor avance en lo intelectual puede hacer que los convierta en una mala pareja de juego para sus compañeros ruidosos y bulliciosos. “Simplemente no juegan bien con los demás”, dice. “Intentan estructurar su mundo de una manera rígida. Tienen dificultades cuando se los intenta redirigir a nuevas tareas. Todos estos comportamientos son los que habitualmente vemos en el espectro”.

Por supuesto, un niño también puede ser 2e: ser dotado y tener TDAH o autismo.

Cómo identificar a los niños 2e

Primero, enfatiza el Dr. Webb, tanto padres como maestros deben estar familiarizados con el concepto de la doble excepcionalidad. “Uno de los grandes mitos sobre los niños dotados es que serán igual de geniales en todas las áreas, o algo muy parecido a esto”, dice.

“En realidad no hay una definición universalmente aceptada de “dotado”, incluso con respecto a la capacidad intelectual general —dice la Dra. Phillips— ya que la genialidad en su definición más certera no se limita al potencial intelectual, sino que puede referirse a capacidades extraordinarias en el pensamiento creativo, áreas académicas específicas, funcionamiento psicomotor o artes visuales e interpretativas”. La Dra. Phillips menciona que ella y la mayoría de las decisiones sobre colocación escolar utilizan un puntaje estándar en las pruebas de coeficiente intelectual de 130 como el límite para identificar a partir de ahí la inteligencia dotada, lo que ubicaría al niño dentro del 2 por ciento superior de la población.

Los expertos sugieren que cuando un maestro ve que un niño que lo hace bien en algunas áreas, pero en una o dos áreas es un prodigio (o lo hace excepcionalmente bien en todas las áreas excepto en una, donde se está quedando rezagado) el niño debe ser referido para la realización de esta prueba.

La manera óptima de advertir la doble excepcionalidad es a través de una valoración neuropsicológica.

“Las valoraciones neuropsicológicas son realmente la mejor manera de entender el perfil completo de las fortalezas y debilidades cognitivas y académicas de un estudiante, y de individualizar un plan de estudios, que es realmente lo que estos niños necesitan”, explica la Dra. Phillips. “Tal vez estén tres niveles de grado adelantados en matemáticas, pero pueden requerir apoyo adicional en lectura”.

El desafío de educar a los niños 2e

Según una encuesta encabezada por Choi en la que participaron 503 padres con hijos 2e, de los cuales 254 asisten a escuelas públicas de la ciudad de Nueva York, su mayor reto es verse obligados a elegir entre fomentar la capacidad intelectual del niño y ayudarlo con sus necesidades de educación especial, pues ambas opciones no suelen ofrecerse al mismo tiempo en las escuelas.

Una forma de intentar conseguir la enseñanza individualizada que necesitan los niños es colocándolos en una clase de coenseñanza integrada (ICT, por sus siglas en inglés), con un maestro de educación general y otro de necesidades especiales. Pero si los niños 2e están rindiendo al nivel de su grado, puede ser difícil persuadir a las escuelas de que deben proveer adaptaciones a través de un Programa de Educación Individualizado (IEP, por sus siglas en inglés) o a través de un plan 504.

Según Choi, la encuesta mostró que a los padres se les dice que los niños en un programa para dotados y talentosos no pueden tener un IEP, lo cual no es cierto. La encuesta también mostró que solo el 5 por ciento de los niños 2e tenían una colocación de dotados y talentosos en un aula de ITC.

¿Deberían los niños ser trasladados a clases de grados más altos para las materias en las que sobresalen? La Dra. Phillips dice que puede ser difícil porque no tienen el nivel de madurez para manejar las tareas y las demandas sociales. En algunos casos, los padres pueden optar por escuelas privadas, con clases más pequeñas y/o un plan de estudios adaptado a las fortalezas y debilidades de un estudiante en particular.

En lugar de colocar a los niños en las clases de los niños mayores, la Dra. Phillips recomienda que los padres provean mucho enriquecimiento fuera de la escuela. Uno de esos recursos es el Davidson Institute, incluyendo su Davidson Young Scholars Program para estudiantes 2e. Además, algunos museos ofrecen programas de fin de semana para estudiantes dotados.

Cómo puede ayudar el apoyo

Obtener apoyo puede ayudar a los niños dos veces excepcionales a alcanzar su máximo potencial, tanto en términos académicos como en lo emocional.

Cuando los niños 2e son identificados y apoyados, dice el Dr. Zamora, pueden tener un mejor desempeño en la escuela y una mayor autoestima. “Si los padres están bien informados sobre lo que sucede con el niño, y si los maestros realmente entienden que se trata de un niño brillante que solo tiene una o dos áreas de debilidad, esto puede influir en la forma en que los maestros se dirigen al niño y la forma en que le enseñan”, dice.

Otra forma de ayudar a los niños, añade la Dra. Phillips, es hacerles saber que será más fácil con el tiempo. “Cuando trabajo con cualquier tipo de problema de aprendizaje, les digo a los padres que los años que van desde el kinder hasta el grado 12 van a ser los años más difíciles en la vida de sus hijos”, porque se les exige que cursen todas las asignaturas principales. Pero cuando llegan a la universidad, pueden seleccionar los cursos en las áreas en las que son más fuertes. “Después de eso, pueden elegir carreras que se adapten a sus fortalezas y realmente brillar allí también.”

En cuanto a Logan, asistió a tres escuelas privadas entre el kínder y la mitad del séptimo grado, en parte por problemas de comportamiento, pero también porque el programa de estudios no era lo suficientemente desafiante para él. Eventualmente se instaló en un programa para dotados y talentosos en una escuela pública, lo que ha resultado ser lo más adecuado. Este mes empezó en una escuela preparatoria pública de alto nivel. Incluso con los cambios, Choi dice que siente que todas las necesidades de Logan no han sido satisfechas. Dice que sus talentos lo ponen en el camino de la ingeniería, algo que no se abordará en la escuela. De modo que, dice, “vamos a tener que resolverlo sobre la marcha”.